sábado, 21 de febrero de 2009

REFERENDOS, GUERRAS CIVILES Y ESTADO DE SITIO EN COLOMBIA

(Este ensayo es una versión revisada del original escrito en el año 2003)


Introducción
La crisis sistémica y orgánica del dominio de clase de la oligarquía colombiana, ha servido de antesala a ésta para hacer de los referendos, asambleas constituyentes, plebiscitos, reformas vía congreso y el estado de sitio (medidas de excepción donde las garantías constitucionales son suspendidas) de la república instrumentos políticos de control y garantía de su permanencia en el poder.

Cada que la sociedad atraviesa profundas crisis de connotaciones socioeconómicas y políticas reclamando cambios democráticos en las estructuras jurídicas y políticas del Estado, la oligarquía ha recurrido a dichos instrumentos para legitimar el poder político; imponer una reforma constitucional; decretar la derogatoria de la anterior como sucedió con la constitución centralista que impuso Rafael Nuñez en 1.886 contra la federalista (Rionegro 1.863); declarar la muerte política de la oposición; restablecer consensos en las clases dominantes para el ejercicio del poder (Frente Nacional) tal como se hizo a través del plebiscito de 1.957 luego de la guerra civil conocida como la "Violencia" (1.948 - 1.964) desatada tras el asesinato el 9 de abril de 1.948 de Jorge Eliécer Gaitán; firmar acuerdos de "paz" buscando la democratización de la sociedad (Constitución 1991); cumplir acuerdos adquiridos con el imperialismo Norteamericano tanto en el tema de la guerra "antiterrorista" a través del llamado Plan Colombia, como para cumplir los mandatos del Banco Mundial como fue el caso del referendo que convocó el presidente Álvaro Uribe en octubre del 2003; o como se hizo en el 2.005, reformar la Carta Magna vía congreso de la república para establecer la reelección, lo cual fue la condición para que el actual presidente continuara en el poder.

De fondo, lo que ha estado en juego es la capacidad de resistencia y renovación del desgastado proyecto histórico de la oligarquía. Hoy es más evidente esta táctica política, ante el desafío de nuevas fuerzas que irrumpen en el escenario político, como el Polo Democrático Alternativo convertido en verdadera alternativa amenazando con desplazarla del poder.

Voy a intentar demostrar con ejemplos tomados de la historia de Colombia que los plebiscitos, asambleas constituyentes y referendos tienen como telón de fondo la lucha por la conquista o preservación del poder político y económico, donde las guerras civiles han jugado un papel central para conquistarlo o mantenerlo. Las guerras civiles han cortado como un bisturí en lo profundo del tejido social a lo largo de la historia republicana, causado tragedias y baños de sangre que nos persiguen como fantasmas de generación tras generación. Para muestra un botón: entre 1824 y 1908 hubo 8 guerras civiles generales, dos internacionales y tres cuartelazos. El cambio del siglo XIX al XX (1899 – 1902) fue testigo de la Guerra de los Mil días que dejó unos 180.000 muertos.

Me basaré en cinco casos. La Constitución Federal de 1863, la Constitución (centralista) de 1.886, el plebiscito de 1.957 (Frente Nacional), la reforma a la Constitución de 1991 y el referendo del 2003 que ante el fracaso obtenido, fue relanzado en el 2005 aprobando, vía Congreso de la República, la reelección inmediata de presidente en Colombia.

Constitución de Rionegro 1.863 y el federalismo radical
Tras las reformas liberales de mediados del siglo XIX - conformado el embrión de lo que hoy conocemos como burguesía colombiana de comerciantes, terratenientes y financistas, y el sector de los artesanos que irrumpía en la vida política - se produce un cambio que rompe la anterior estructura política y administrativa de la joven nación de la que aún sobresalían su carácter señorial y colonial. Estas reformas establecen el libre cambio, por el cual se inclinaban las dos vertientes políticas que ya se habían instalado en el poder, conservadores y liberales, se adoptan medidas que le asignaban a la débil economía su lugar en la división internacional del trabajo como productor de materias primas agrícolas y mineras para las metrópolis, y el de consumidora de manufacturas baratas producidas por aquellas, principalmente traídas de Inglaterra.

En este contexto, se llevaron a cabo cambios constitucionales que otorgaron a las provincias y regiones ventajas administrativas y mayores niveles de autonomía respecto al poder central del estado, se dividió la República en 8 estados con facultades legislativas (1858 Confederación Granadina) que a la larga llevan a una serie de contradicciones y tensiones entre el estado central y las provincias hasta desembocar en una guerra civil que duro dos años (1.860 - 1.862) y que encabezó el gobernador de la provincia del cauca, Tomas Cipriano de Mosquera, contra el presidente conservador Mariano Ospina Rodríguez. El triunfo de los insurrectos contra el centralismo, fue la puerta de entrada al federalismo. Que fue plasmado en la Constitución de Rionegro de 1.863. Ésta concedió amplios poderes a las provincias, ahora estados federados llamados Estados Unidos de Colombia, redujo el poder del centralismo, dio plena libertad al comercio y a los derechos individuales y redujo el papel de la iglesia en los asuntos del estado y la sociedad, entre otros.

Sin embargo, algunos avances en la división política y administrativa del poder, las dos décadas que siguieron, estuvieron marcadas por continuas tensiones, pronunciamientos militares, inestabilidad e "inseguridad". Esta situación no garantizaba a un sector de las clases dominantes el desarrollo económico y la estabilidad política ya que la constitución de Rionegro las negaba. Las dos guerras civiles que siguieron, la de 1.875 y la de 1.885, demuestra que la constitución federalista fracasó al no poder garantizar la paz, el orden y la prosperidad. Su carácter divisionista, excluyente y el rol que le concede a las oligarquías regionales, era, a los ojos de otro sector de la burguesía, el motivo de la discordia, la inestabilidad y el atraso.

La Constitución centralista de 1.886
Entre 1.860 y 1.880 el país vivió de nuevo bajo un estado de zozobra y agitación, de golpes, pronunciamientos militares y guerras civiles como expresión de las contradicciones entre centralistas y federalistas sobre el manejo y monopolio del poder político y económico. De este agitado panorama, surge un sector en ambos partidos que propugna por un consenso para reformar la constitución federalista. Este sector, encabezado por Rafael Núñez, culpaba la constitución federalista de 1.863 de ser no solo radical, sino la causante de la crisis de todos los órdenes que vivía la nación. La acusaron del fracaso en la integración de la economía del país al mercado mundial, y además de ser un obstáculo serio en la formación de un mercado nacional. En materia de seguridad y estabilidad, sostenían que no se podía mantener el orden público ya que las oligarquías regionales dieron pie a diferencias enormes y pugnas tanto entre estas como con el poder central. Finalmente, estas contradicción estallan en una nueva guerra civil. Los insurreccionados se levantaron en armas desde las provincias contra el poder central que encabeza el presidente Núñez elegido en 1.880 y quien impulsó una serie de reformas a la constitución que hizo temer a los federalistas radicales que éste, liberal independiente, con el apoyo de los conservadores acabaría con la constitución federal y el reino de las oligarquías regionales.

Núñez venció en 10 meses a los insurrectos, y sobre el cadáver de los muertos y las cenizas de la destrucción, convocó la Asamblea Nacional Constituyente de 1886. Además, él mismo nombró los representantes delegatarios a la asamblea constituyente del seno de su partido victorioso, el de la llamada Regeneración. Redactada por el filólogo conservador Miguel Antonio Caro, ésta decretó la muerte a la constitución de Rionegro (1863), estableció un centralismo rígido, concedió amplios y autoritarios poderes al presidente, permitió de nuevo la intromisión de la iglesia en los asuntos del estado y la vida social, limitó los derechos individuales, introdujo la censura la prensa y restableció la pena de muerte. En resumen, los vencedores hacen una constitución contestataria y acorde con los intereses del nuevo sector de la burguesía que asumió el poder, y que es conocida como la época de la República conservadora (1.880 - 1.930)

La exclusión y barrida de los federalistas radicales del poder - ya que el pueblo no participaba de estas guerras mas que como carne de cañón de los intereses de dichas facciones burguesas enfrentadas -, el monopolio y control del aparato burocrático ahora en manos de conservadores y liberales independientes repartiéndose entre ellos los cargos administrativos a su antojo, no deja a los liberales radicales más que la opción de la guerra civil como el único camino expedito para reconquistarlo. El país se ve sumido nuevamente en una guerra ante el fracaso de la Constitución de 1.886.

Bajo un escenario de crisis y confrontaciones como éste, estallan dos guerras civiles, la de 1895 y la de los Mil Días (1.899 - 1.902) que produjo unos 100.000 muertos (de una población de unos 3 millones) y culmina con la firma de un armisticio y amnistía para los sublevados. Guerra que además significó para Colombia la venta de Panamá por unos 25 millones de dólares a los Estados Unidos, quien asumiendo el puesto de las anteriores potencias coloniales empezó su expandió hacia el Sur del Río Bravo a partir de la construcción del canal interoceánico de Panamá. Así, Colombia hacía su ingreso en el nuevo siglo XX de la mano de una guerra civil y con la pérdida territorial del istmo.

Dictadura de Rojas Pinilla y Plebiscito de 1.957
Durante las dos primeras décadas del siglo XX hay un crecimiento económico significativo por las exportaciones de café, creación de nuevas industrias, crecimiento de las ciudades, inyección de créditos extranjeros, ampliación de la infraestructura de vías y obras públicas, surgen los movimientos obreros, se fundan los primeros partidos revolucionarios, y se dan las primeras huelgas del siglo pasado. Durante estos años (1.914) se produce también el levantamiento de los indígenas del Cauca encabezados por Quintín Lame contra los ataques de los terratenientes que buscan expropiarlos de sus tierras y resguardos. En la década de los 30 se llevan a cabo agitaciones y luchas obreras destacándose la de los trabajadores portuarios, las de los enclaves de explotación agrícola como el banano y explotación de minerales como el petróleo. En el Magdalena se produce una gran movilización de los trabajadores de las bananeras que explota la United Fruit Company y se da una huelga que terminó con la masacre de unos 1400 trabajadores el 5 de diciembre de 1.928, durante la presidencia de Miguel Abadía Méndez, conocida como la Masacre de las bananeras.

Durante la década del 40, la lucha por la tierra y las demandas de los campesinos y obreros chocan con los intereses terratenientes y de la burguesía industrial y financiera, ahora más comprometida con a los intereses imperialistas y expansionistas de Estados Unidos. El intento reformista de Alfonso López (liberal) con la Revolución en Marcha durante los 30s fue un fracaso rotundo que llevó a tensionar la lucha por el poder. En este contexto, es que Jorge Eliécer Gaitán irrumpe con fuerza recogiendo el clamor de millones de campesinos y masas obreras empobrecidas que buscan un cambio en la repartición de la riqueza y una democratización del poder.

Con el asesinato de Gaitán el 9 de Abril de 1.948 en Bogotá, quien se había convertido en una amenaza para el bloque hegemónico liberal - conservador, se da comienzo a lo que conocemos como época de la "Violencia" y que costó la vida a más de 300.000 campesinos principalmente. Lo que comenzó, entonces, como guerra civil entre partidos políticos burgueses terminó como una alianza (Frente Nacional) de la oligarquía contra el pueblo.Laureano Gómez asume el poder en 1.950, uno de los presidentes más reaccionarios y fascistas que haya tenido el país, muy a tono con el Franquismo (el general Francisco Franco llegó al poder en España en 1939 tras una larga guerra civil luego de derrotar por las armas a la República legalmente constituida, y contra la que él, la monarquía y el clero reaccionario se levantaron en 1936) y su modelo de gobierno. Gómez, aprovechando el poder absoluto que ejercía el partido conservador, ya que los liberales se abstuvieron de votar en las elecciones del 49, convocó por decreto una Asamblea Constituyente Corporativa, cuyo propósito era legitimarse en el poder y afianzar el estado autoritario y excluyente. Sus propósitos los frustra el golpe de estado que dio el general Rojas Pinilla el 13 de Junio del 53, obligándolo al exilio. A Rojas Pinilla lo reconoce, irónicamente, como mandatario legítimo la Asamblea constituyente que había convocado Gómez.

La dictadura de Rojas Pinilla es derrotada, de un lado, por una gran movilización popular a nivel nacional en la que los estudiantes juegan un papel destacado donde muchos son asesinados cuando protestaban el 10 de Mayo de 1.957, y por el otro, debido al consenso alcanzado por poderosos sectores de la burguesía de hacer una huelga nacional contra éste. Esta agitación sirve de marco para el Plebiscito de 1.957, luego del acuerdo entre Alberto Lleras (liberal) y Laureano Gómez (conservador) de convocar al pueblo al restablecimiento de la "concordia" nacional y la pacificación del país después del largo y horrendo baño de sangre. El plebiscito del 57 tuvo un respaldo masivo del pueblo. Su objetivo de acabar el enfrentamiento entre los partidos tradicionales por el poder, se cumplió efectivamente. Acordaron, según lo estableció el plebiscito, repartirse por mitades el poder y los cargos burocráticos. Cuatro años gobernaba un presidente liberal y cuatro un conservador, y los demás puestos de la burocracia se repartían por mitades. Es lo que se conoce como Frente Nacional.

Asamblea Nacional Constituyente del 91
Teniendo en cuenta el carácter excluyente del plebiscito del 57, por el cual solo liberales y conservadores usufructúan el poder político, durante los años 60s las luchas de los campesinos por la tierra, el surgimiento de fuertes movimientos estudiantiles y obreros se extiende por el campo y las ciudades haciendo que la lucha política por el poder se agudizara. Buscaban romper la hegemonía del bloque dominante en el poder. En esta coyuntura la Revolución cubana y las luchas populares en el continente tuvieron una gran influencia para que surgieran organizaciones revolucionarias armadas en Colombia.

Tras décadas de lucha, unos grupos aceptan dialogar con representantes de la burguesía en los 80s. Surgieron así, por acuerdo político, los diálogos de "paz" en 1984 entre la insurgencia y el gobierno que presidía Belisario Betancur que dieron origen a movimientos políticos de oposición como la Unión Patriótica, el Frente Popular y A Luchar.

Durante la década del 80 los movimientos y partidos de izquierda lanzaron la consigna de la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente con el fin de establecer una verdadera apertura democrática que le permitiera a la oposición armada participar en la lucha por el poder político por los canales legales y constitucionales. Fue la época de la llamada guerra sucia, que consistió en la utilización de los aparatos represivos del Estado y de sicarios o mercenarios al servicio de los intereses de las clases dominantes para exterminar la oposición de izquierda. Para citar un ejemplo, a la Unión Patriótica le asesinaron más de 4.000 de sus miembros y todos sus representantes. Un genocidio político, como muchos lo han llamado, frustrándose así otro intento por una verdadera salida política negociada al largo conflicto que vive el país.Sin embargo, algunas guerrillas, el M-19 y el EPL, encabezan una propuesta para llegar a acuerdos con el gobierno central que llevaron a la desmovilización y abandono de la lucha armada a cambio de una amnistía para los combatientes, la reinserción a la vida pública, la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente (1991) amplia, democrática y representativa, y cuotas burocráticas en el poder. Quienes participaron como delegados en ésta Constituyente la concibieron como un espacio de debate democrático que sacaría al país de la profunda crisis social y enfrentamiento en que seguíamos. Bajo estas condiciones nació la Nueva Constitución del 91.

De esta Constituyente nace la idea de democratizar la sociedad y establecer un Estado de Derecho, posteriormente recogido en la propuesta programática del PDA hacia un Estado Social de Derecho que garantice la vida digna y los derechos para todos y todas en Colombia.

El fracasado referendo del 2003
El referendo convocado por el gobierno de Álvaro Uribe en octubre del año 2003, tenía como lemas centrales, entre otros, la reforma del poder político (exclusión de minorías políticas), reforma fiscal (cumplir con los pagos de la deuda externa y los ajustes fiscales que ordena el FMI, BM, el proyecto Santa fe II), acabar la corrupción ( teniendo corruptos en su gabinete como el ministro del interior y gobierno Luis Fernando Hoyos), sanear el gasto público (cuando el gobierno de Álvaro Uribe tiene como meta el recorte de 40.000 puestos de trabajo, congelación de salarios y pensiones por dos años).

Otro objetivo del referendo, era sacar al país de la crisis histórica por la que atraviesa. ¿Cuál es la crisis histórica por la que atravesamos? Se afirmó que dicha crisis es a causa del "terrorismo" y los cambios que produce la globalización, para lo cual hay que adoptar el libre comercio y abrir la economía del país al mercado mundial. ¿Qué es el mercado mundial? El que quiere imponer el TLC, el Acuerdo de Libre Comercio de América (ALCA) y acabar de entregar lo poco que nos queda de recursos naturales a las transnacionales. Pero también se ha dicho que más que referendo lo del presidente era un plebiscito. Pues, por un lado quería legitimarse en el poder, y por el otro, buscaba abrirse paso para la reelección como en efecto lo consiguió posteriormente en el 2005 vía el Congreso.

La reciente reforma a la carta que se llevó a cabo vía congreso de la república (2.005) para establecer la reelección, fue el intento por retomar el rumbo del anterior referendo del 2.003. La mayoría del Congreso no solo corrupto sino comprometido con el paramilitarismo, muchos de ellos llamados a juicio e indagatoria por la Corte Suprema por sus vínculos paramilitares, aprobó una reforma a la Carta que dio vía libre a la reelección inmediata, por la cual fue elegido por segunda vez el actual presidente el pasado 28 de mayo del 2006. Una vez más una reforma vía Congreso de la República consigue paliar la crisis y mantener en el comando del poder el proyecto de derecha que encabeza el actual mandatario.

En conclusión, como se afirma arriba, los referendos, plebiscitos, asambleas constituyentes y reformas constitucionales vía congreso de la república en Colombia, más que un camino hacia la solución definitiva de la crisis orgánica, de legitimidad del sistema oligárquico y del largo conflicto que hemos vivido, por el contrario, han sido instrumentos históricamente utilizados bien como preámbulo o cierre de campañas militares y de confrontaciones armadas, bien como mecanismos de relegitimación o preservación del poder de la clase dominante.

Oto Higuita
Profesor de Cátedra Teoría de la Historia
Universidad de Antioquia

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