miércoles, 4 de marzo de 2009

¿FALSOS POSITIVOS?, CRIMENES DE ESTADO

TODAS Y TODOS A LA CALLE
ESTE VIERNES 6 DE MARZO.
Plazoleta de la Dignidad, 10 a.m.
(Palacio Judicial - Alpujarra)
Medellín


NUNCA MAS DESAPARECIDOS
NUNCA MAS FALSOS POSITIVOS
NUNCA MAS CRIMENES DE ESTADO
NUNCA MAS TERROR DE ESTADO
NUNCA MAS MENTIRAS

PUEBLO MOVILIZADO... ALTERNATIVA DE PODER

lunes, 2 de marzo de 2009

CONTRADICCIONES, HISTORIA E IDEOLOGÍA EN EL POLO

(Medellín, 27 de febrero del 2009)

La voluntad de poder no es una garantía para acceder a él. Es imprescindible, una base política, un partido o movimiento que también desee (con conciencia política y unidad ideológica) ser poder. Ese partido o movimiento de izquierda que no sólo tenga voluntad de poder, sino la base política aún no existe en Colombia, escasamente gatea, si no lo liquida la lucha a muerte que se libra hoy.

El Polo Democrático Alternativo nunca ha tenido una gran unidad interna. Las evidencias demuestran que éste, antes que ser un partido de izquierda consolidado y unificado, es más un frente (bloque, acuerdo) de partidos y movimientos cuyo énfasis principal ha sido lo electoral y la lucha interna por los cargos de dirección. Ha estado ausente de las grandes movilizaciones populares, ambiguo y carente de iniciativa ante el acuerdo humanitario, y sólo se le conoce por los enfrentamientos que protagonizan sus dirigentes, jamás por el rico debate que se da desde las bases.

Las contradicciones (más públicas que internas debido al papel de lobos al acecho que ejercen de los medios de comunicación) se evidenciaban ya en el I Congreso de fundación en el 2006, aunque su real dimensión se manifiesta descarnadamente durante la segunda reunión de la Dirección Nacional celebrada en Bogotá entre el 29 de febrero y el 2 de marzo del 2008. Allí en varias ocasiones Gustavo Petro y su “bancada”, por ejemplo, manifestaron su desacuerdo, llegando a amenazar con marcharse del evento y no firmar la declaración final. Ello no sucedió, a nuestro entender, porque las conveniencias de mantenernos hasta el II Congreso de febrero del 2009 seguían siendo más fuertes.

No debe extrañarnos, pues, que el Polo desaparezca o se divida. Hacia allá apuntan las cosas. Salvo, como sostienen algunos, que el 85% de los y las delegadas al II Congreso lo impidan.

¿Cuáles son los puntos de contradicción? Los mismos que afectan a la sociedad colombiana: el conflicto armado y las respectivas propuestas de solución. La paz o la guerra. Tema sobre el que hay varios enfoques en el Polo a pesar de contar con Ideario de Unidad, Estatutos y Plataforma de gobierno. El otro punto que nos divide es lo electoral: las elecciones presidenciales, la escogencia del candidato, las alianzas y la postura ideológica que se asuma ante éste importante asunto. Y finalmente, la manera como interpretamos o describimos la historia. Dependiendo del enfoque que le demos hay una respuesta a la crisis.

Uno de los lugares comunes donde emerge con mayor claridad la contradicción es la historia. Es fácil descubrir el enfoque claramente tendencioso, reduccionista y parcializado de la historia política reciente de Colombia que presenta Gustavo Petro en Llegó la hora de ser gobierno[a].

El retrato de la historia política y la caracterización de la segunda mitad del siglo XX es su punto de partida, donde uno de los temas centrales es la reforma constitucional del 91, con un M-19 y sus dirigentes son los protagónicos de primer orden (junto al dirigente conservador Álvaro Gómez Hurtado). La caricatura de la historia que se hace en este documento, es una suerte de línea descendente que va de Jorge Eliécer Gaitán a Carlos Pizarro, pasando por Alvaro Gómez Hurtado, Luis Carlos Galán y Jaime Bateman.

De Gaitán recoge su llamado a la Restauración moral de la república. De él retomó el M-19 el enfoque sobre la exclusión de las mayorías nacionales, lo cual destruyó la democracia y ha sido causante de la violencia política. De Luis Carlos Galán, dirigente político que quiso modernizar el partido liberal, retoman la lucha y denuncia que hizo del clientelismo y la relación mafia-política. De Álvaro Gómez, su tesis sobre la necesidad de ponernos de acuerdo sobre lo fundamental, y uno de los inspiradores de la reforma Constitucional del 91. Del ideólogo y fundador del M-19, Jaime Bateman, el impulso del diálogo nacional como mecanismo democrático para la solución del conflicto armado. Y finalmente, de Carlos Pizarro, dirigente del M-19, quien murió siendo candidato presidencial por la Alianza democrática M-19, rescatan el primer acuerdo definitivo de paz en la Colombia contemporánea.

A partir de la Asamblea Nacional Constituyente del 91, afirma el documento, se instauró en Colombia una nueva forma de democracia participativa que sepultó las rémoras y obstáculos que traíamos desde la centenaria Constitución de 1.886 con los Estados de Sitio permanentes, etc. Pero “los poderes mafiosos locales” impidieron la realización de esta nueva fase de la democracia “a partir del genocidio y el crimen contra la humanidad, aniquilar la aplicación práctica de la Constitución y avanzar hacia la toma del poder nacional con un proyecto profundamente depredador y antidemocrático, hoy encarnado en el proyecto uribista”.

En este momento de la historia estaríamos. De lo que se trata es de crear una gran alianza política, conquistando las mayorías nacionales y restaurar moralmente la República, en el sentido de Gaitán, contra quienes (mafia antidemocrática) vienen menoscabando la reforma Constitucional del 91.

Nos recuerda el documento que los socialistas en determinados momentos de la historia (Mao en China, Stalin en Rusia, y Ho Chi Minh en Vietnam) se unieron a otras fuerzas y movimientos para construir alianzas que pararan la barbaries como el fascismo, dictaduras y tiranías. Lo que en el caso de Colombia debemos hacer para frenar el avance de un régimen mafioso bárbaro que se está gestando en Colombia. Hay que construir, pues, esa gran alianza política donde todos caben siempre y cuando no triunfe el uribismo. De no proceder así estaríamos contribuyendo a que ganen Uribe y las FARC. O de ser derrotados (Petro y sus aliados de la izquierda moderna como se autodenominan) en el II Congreso estaríamos, el resto de la izquierda, siendo la cola de vagón de las FARC. Nada más ni nada menos plantea. No lo dice Uribe, José Obdulio Gaviria o el DAS, lo dice un senador del Polo.

En Llegó la hora de ser gobierno, no hay una sola mención a otros dirigentes de izquierda que han influido en la historia política reciente de Colombia: ni una palabra sobre Jaime Pardo Leal y Bernardo Jaramillo Ossa, ambos candidatos presidenciales, asesinados por agentes de la mafia al servicio del régimen, dirigentes de un movimiento político de izquierda completamente exterminado y masacrado (5.000 activistas y miembros): la Unión Patriótica. Ni una sola palabra sobre la propuesta de luchar por una apertura democrática y una Asamblea Nacional Constituyente que impulsó Oscar William Calvo, vocero y dirigente del Frente Popular y del Partido Comunista M-L asesinado por agentes del régimen mafioso. Sólo mencionamos éstos otros tres dirigentes históricos de izquierda, concientes que son muchos más.

Tampoco hay allí una referencia a una propuesta política como fue el Frente Unido que encabezó e impulsó en los 60s Camilo Torres, ni a los distintos movimientos políticos que incursionaron en la vida pública en los 80s como resultado de acuerdos o diálogos de paz, como es el caso de la Unión Patriótica, el Frente Popular o A Luchar.

Lo que a Gustavo Petro, Lucho Garzón (perdieron a Argelino Garzón una vez lo cooptó Uribe), Maria Emma Mejía y compañía les interesa es convencernos de que su propuesta de gobierno y la forma de llegar a él, es la acertada, la que sacaría la sociedad colombiana de la encrucijada en que está. No importa que tengan que sacrificar líderes y movimientos de izquierda de otra tendencia ideológica que han influido en la historia del país. Por eso narran la historia de tal forma que su propuesta y ellos queden retratados en ella como los herederos de una postura política correcta, inequívoca.

Lo que le importa a esta tendencia dentro del Polo y la izquierda en Colombia es ayudar a administrarle el poder a la oligarquía, aviniendo un acuerdo con sectores del establecimiento “limpios” del paramilitarismo y la mafia. Esa es la esencia del concepto de gobierno y poder de esta tendencia. Así conciben la forma de Restaurar moralmente la República.

Ha sido evidente durante los debates con los dirigentes del ala socialdemócrata su innegable condición de anticomunistas, su innegable carácter de conversos: cada vez están más cercanos a la derecha política en este país, así se llenen la
boca autoproclamándose la “izquierda moderna”. Es por ello que exigen a los demás que renunciemos a nuestros principios políticos, postura ideológica frente al conflicto, sus causas y posible solución.

El sector que encabeza Petro plantea que hay que acabar la guerra a través de un gran acuerdo con la sociedad civil, una vez hayamos ganado el poder político, insistiendo en que ello sería quitarla la razón de ser a los actores enfrentados. Nosotros, por el contrario, hemos afirmado que ello no sería real ni posible: en primer lugar porque la sociedad civil en Colombia no es la que está enfrentada en una guerra civil. En segundo lugar, porque acuerdos sin contar con los verdaderos actores del conflicto sería crear una falsa expectativa.

De ganar el Polo la presidencia y las mayorías del Congreso, podría desde luego, con esa nueva correlación de fuerza (poder) buscar un acuerdo de paz definitivo con la guerrilla. Entonces estaríamos hablando de levantar la bandera de la paz a través del acuerdo humanitario y política de diálogo-negociación. Estrategia completamente diferente a la del actual grupo hegemónico (uribismo –derecha) que sólo habla de la paz pero como resultado de la guerra y la derrota de la guerrilla, lo cual no ha sido posible ni en los 7 años del gobierno de Uribe, ni en los últimos 50.

Por eso en este asunto de la paz o la guerra también hay diferencias. Petro y sus seguidores proponen un gobierno de transición[b]. Pero es que gobierno de transición también han propuesto las FARC, Uribe y otros cuantos más. ¿Entonces a qué viene la propuesta de Gustavo Petro? En que ellos piensan que un gobierno de amplia coalición entre partidos y sectores sociales, sería el fin de la guerra y del uribismo como régimen mafioso; el renacimiento de un estado democrático o estado social de derecho, y algo así como el fin de dos extremos: la derecha que gobierna a través de un régimen parapolítico; y la izquierda armada que representa la guerrilla.

La única esperanza válida es pensar y construir un movimiento o partido de izquierda que se plantee ser poder, a partir de ganar con un gran esfuerzo y trabajo en el pueblo, el péndulo ideológico que está bastante corrido a la derecha. No lo ganamos acercándonos a través de alianzas políticas a la derecha, sino construyendo otro gran polo político que mueva el péndulo ideológico a la izquierda, no importa que tan lejos hacia la izquierda. Por su puesto, allí pierden unos y ganan otros. ¿Cuándo no en la historia?

Es hora de mover el péndulo a la izquierda, ese es el Polo que necesita la República democrática.



Movilicémonos Pueblo
[a] http://www.polodemocratico.net/Llego-la-hora-de-ser-gobierno


[b] http://www.polodemocratico.net/El-Polo-que-necesita-Colombia