lunes, 23 de febrero de 2009

EL POLO: UNA COSA ES ESTAR JUNTOS Y OTRA MUY DISTINTA UNIDOS

(Escrito el 16 de febrero de 2009)

La lucha interna que vive el Polo lo tiene de nuevo al borde de la ruptura. Lo que se está dando no es un debate ideológico profundo, sino una disputa por la representación electoral. A raíz de ello, está en juego no sólo el rol de cada uno de los candidatos presidenciales de las tendencias que lo conforman, sino la existencia misma del partido. Lo cual confirma que seguimos estando juntos, más no unidos.

Por supuesto que hay que ayudar a salvarlo pero no a cualquier precio. Sobre todo no al precio de cualquier alianza con tal de “ser gobierno” y llegar a la presidencia sin importar que se desvirtúe el origen, la raíz y la razón de ser del proyecto: el Polo es el partido de la esperanza de los sectores populares e históricamente excluidos por la oligarquía. Es quien mejor recoge y sintetiza la historia de la izquierda colombiana, alternativo y radicalmente (de raíz) opuesto al proyecto de derecha (uribista) de la oligarquía colombiana.

Muchos creímos que el I Congreso del Polo (Nov/Dic. 2006) se convertiría en el intento más grande por la unidad de la izquierda colombiana. Pero una cosa era juntarse en un congreso, establecer unos estatutos, elaborar un ideario de unidad y un programa de gobierno, y otra muy distinta construir un partido de izquierda unificado. Más, cuando la experiencia histórica demuestra que la unidad se forja en la lucha ideológica, el debate de ideas, actuando como oposición, ejerciendo gobiernos locales, a través de la movilización; en síntesis, la unidad es el resultado de un proceso que puede ser largo dependiendo de las condiciones en que se actúa. Y nos jugamos en una sociedad caracterizada por el conflicto, la lucha por el poder, antidemocrática, donde la exclusión social y el asesinato político hacen parte de ella.

Llegar al partido unido demanda, además, una buena dosis de altruismo, respeto a las reglas de la democracia y madurez política. Soslayar cualquiera de estos aspectos, sólo servirá para malentendidos, disputas estériles y oportunismo político que es lo que parece reinar hoy. Dada esta situación, pensamos que las bases de un partido como el nuestro, no podemos aceptar el papel de simples fichas pasivas de una disputa electoral como la que se da hoy.

Creemos que el uribismo y su política de seguridad democrática, estrategia de guerra y no de paz, es transitoria en la sociedad. Por supuesto, sigue siendo hegemónica. Sin embargo, eso no quita el carácter transitorio y modificable propio de toda estrategia política. Y es ahí donde está, creemos, uno de los principales retos del Polo como partido alternativo de oposición. Reto que no se consuma exclusivamente en ganar las elecciones presidenciales, o en ganar el gobierno, sino en ganar los sectores populares para la transformación social y política de la sociedad, incluyendo el cambio de gobierno. En éste sentido la batalla es más de lucha ideológica, de lucha por la hegemonía política, que lucha electoral.

Plantear un gran acuerdo nacional con todos los sectores sociales y políticos, para ponernos de acuerdo en lo fundamental, es un falso dilema. El afán de gobernar o ganar la presidencia no puede dejar de lado lo que queremos y por lo que luchamos. El convite a hacer alianzas con tal de derrotar a Uribe sólo convence a incautos. No existe posibilidad de alianzas con quienes en lo fundamental han sido máximos responsables también de la hecatombe que atravesamos. Los ex presidentes Cesar Gaviria, Ernesto Samper o Luis Alberto Moreno, actual presidente del BID, para solo mencionar algunos ¿Son ajenos a la crisis que vive Colombia? ¿A caso no han sido protagonistas fundamentales de ella?

La tesis del gran acuerdo nacional solo contribuye a crear la falsa ilusión de que la paz se logra a través de un pacto con la sociedad civil. Pero es que la sociedad civil, compañeros y compañeras, es todo lo opuesto a ejércitos, y tampoco es la que está enfrentada en Colombia. Porque de lo contrario estaríamos en plena guerra civil. Y nadie con sindéresis en el país, lo aceptaría. La paz no se logra entre los que no están enfrentados, sino entre quienes principalmente lo han estado y siguen generando el conflicto armado: El Estado, sus fuerzas armadas, el paramilitarismo que ha servido como caballo de batalla en el enfrentamiento a una guerrilla que lucha por el poder.

Padecemos un conflicto armado degradado al máximo, al punto que no ha causado sino sufrimiento, destrucción y efectos nefastos a toda la sociedad. Por tanto, si éste existe, como lo reconoce el Polo, hay que buscarle salida no incentivando más la guerra ni el enfrentamiento, sino buscando la paz por medio de mecanismos como el diálogo, impulsando el acuerdo humanitario o el canje y apoyando decididamente a quienes como Colombianos y colombianas por la paz están mostrando ser más efectivos y consecuentes con la paz, la sociedad, las familias de secuestrados y la reconciliación nacional que muchas y muchos de nosotros.

En esencia, el conflicto armado en Colombia sigue allí. Así lo niegue el mismo presidente y sus seguidores. En tal sentido, cualquier bandera que se levante por la solución del conflicto por vía pacífica es una propuesta radicalmente diferente a la solución de guerra en que persiste la derecha y el uribismo. Y una de esas banderas la han levantado varias organizaciones y movimientos populares, entre ellos Colombianos y colombianas por la paz que encabeza la senadora Piedad Córdoba a quien nos corresponde como mínimo solidario defender de cuanto ataque y señalamiento le hacen.

Desafortunadamente, ninguno de los cuadros presidenciables del Polo ha sido capaz de encabezar una propuesta por el intercambio humanitario, la solución política negociada u otra propuesta que contribuya a poner fin al conflicto. Por un lado, porque el fantasma de ser señalados como simpatizantes o aliados de las FARC por el régimen y la propaganda uribista los tiene paralizados, y por el otro, porque algunos de ellos consideran que es más importante para su carrera política condenar y criticar ésta guerrilla que dar la batalla ideológica contra un régimen caracterizado por la parapolítica, la corrupción, el cohecho, el crimen, etc. Al punto que su discurso parece más a la vieja campaña anticomunista que al análisis profundo de una izquierda moderna.

Para que el II Congreso no sea simple epicentro de una lucha estéril y amorfa de quién sería el candidato o la candidata a las próximas presidenciables, hay que primero ponernos de acuerdo sobre cuál es el problema principal y luego definir cómo enfrentarlo, cuál sería la salida. Si la tesis de un acuerdo nacional tal y como lo viene planteando el sector que encabeza el senador Gustavo Petro acierta en la caracterización del momento político que hoy vive el país, y su fórmula política es la acertada, entonces que lo demuestre y lo someta a discusión en el Congreso. Sino que se dejen escuchar otras propuestas y otras salidas procurando que la amenaza de ruptura de Gustavo Petro no sea la salida.

sábado, 21 de febrero de 2009

CARTA DE APOYO Y SOLIDARIDAD A COLOMBIANOS POR LA PAZ

(Carta enviada el 12 de febrero de 2009)

Para: Colombianos y colombianas por la paz

Movilicémonos Pueblo, organización de base de Medellín, quiere expresarles por medio de la presente, nuestro apoyo total a la patriótica, encomiable y valiente misión humanitaria que vienen cumpliendo en favor de la paz, en beneficio de la libertad y por el bien de familias y secuestrados que han sido liberados por su intermediación ante la guerrilla de las FARC.

Somos concientes de los riesgos y amenazas que cada uno y cada una de ustedes enfrenta de quienes en Colombia han hecho de la guerra una forma de vivir y preservar el poder. Pero su constancia, consecuencia, solidaridad y humanismo están demostrando ser superiores a las amenazas de muerte, al saboteo y la mentira y son para millones de nosotros y nosotras una nueva puerta que se abre al diálogo y la negociación del conflicto histórico que padecemos.

Movilicémonos Pueblo, hace suya también la bandera del acuerdo humanitario que hombres y mujeres como ustedes han levantado. Seremos parte de los y las colombianas que lo llevaremos en las marchas, en la calle, en la pared, en el panfleto y en nuestras voces.

Movilicémonos Pueblo

Medellín, 12 de 2009

PROPUESTA CAMPAÑA II CONGRESO PDA

(Propuesta lanzada en septiembre de 2008)
Tendencia Socialista Polo al Sur de Antioquia

Por un partido de izquierda comprometido con los cambios
y las luchas sociales y populares

Vota la lista 103 para II Congreso, y 68 para I congreso de jóvenes

El Polo ha convocado a elecciones internas para éste próximo 26 de octubre de 2008. Este día, los y las polistas elegiremos1500 delegados y delegadas de todo el país al II Congreso que sesionará en febrero del 2009. Así mismo, elegiremos los delegados/as al I Congreso de jóvenes. Congresos de vital importancia, ya que en ellos se definirá tanto el carácter y línea política del partido, como el candidato(a) a las elecciones presidenciales del período 2010 – 2014.

Conscientes de que el Polo atraviesa una compleja y difícil situación interna que lo tienen debilitado e incapaz de responder acertadamente a los distintos hechos políticos que a diario se presentan en el país, desde la Tendencia Socialista Polo al Sur de Antioquia trabajaremos para superar dicha situación contribuyendo a la construcción de un partido donde converjamos las tendencias ideológicas; así como en la elaboración de un plan de acción que nos permita salir de la crisis en que estamos.

La Tendencia Socialista invita a la juventud, los estudiantes, al magisterio, empleados públicos, clase trabajadora, minorías étnicas, negritudes, comunidades indígenas, LGBT y quienes se sientan identificados con la propuesta, a que elijan nuestras candidatas y candidatos al II Congreso, así como a nuestros jóvenes para el I Congreso de la juventud. Dichas listas fueron acordamos con sectores sindicales de ADIDA, MCP, MODEP Y NUEVA GENTE. Son listas cerradas construidas en un espíritu de respeto, alianza y solidaridad. 103 para el II Congreso y 68 para el I Congreso de jóvenes. Puedes votar ambas listas, simplemente marcas los números de cada una.

Nuestras propuestas para el II Congreso son:

1. El partido que queremos. Trabajaremos por un partido de tendencias que compitan fraternal y respetuosamente en la construcción de la línea política, la estrategia, la táctica y el programa a seguir. No compartimos la doble militancia que se da a través de los distintos partidos que existen dentro del Polo; pues esto, junto a las disputas personales por el poder, viene siendo un obstáculo serio para nuestro avance; causando, además, confusión y vacilación al momento de responder con contundencia, unidad y claridad ante lo que reclama el país.

2. Estamos por un partido radicalmente anticapitalista, sin ambigüedades con el sistema capitalista ni con su modelo económico neoliberal y privatizador. Modelo hoy más que nunca cuestionado en su esencia acumuladora y depredadora de los recursos naturales, y por la masiva alienación en que tiene sumida a la humanidad. Por ello, propondremos que el partido haga de la educación, la salud, el agua y los recursos naturales, derechos públicos, y nunca más servicios y bienes privados.

3. La defensa de la universidad y escuela pública llaman a la más amplia solidaridad con los estudiantes, profesores y empleados. En tal sentido, denunciaremos los constantes atropellos y señalamientos que contra ellos hacen los grandes medios de desinformación y gobierno nacional, acusándolos de “terroristas”. Defenderemos con firmeza la libertad de expresión con o sin capucha.

4. Por una política de alianzas. Apostamos porque el partido lleve a cabo una amplia política de alianzas con otros sectores democráticos de la sociedad, cuyo objetivo sea derrotar en las urnas al régimen uribista y conquistar un gobierno democrático. Sin embargo, nos opondremos a cualquier alianza que signifique la desnaturalización del partido o desconozca la necesidad de establecer un Estado Social de Derecho.

5. Por un Polo incluyente. Que los y las jóvenes, las Mujeres, el sector LGTB y minorías étnicas estén verdaderamente representados proporcionalmente en el partido, y no simplemente una norma estatutaria.

6. No más a la guerra y sí a la paz negociada: trabajaremos porque el II Congreso adopte una política integral de paz que ponga fin a la guerra y a la crisis humanitaria resultado del conflicto armado, que incluya la exigencia de libertad inmediata de los secuestrados, el acuerdo humanitario, la salida política negociada del conflicto, el fin de las desapariciones forzadas, del terrorismo de Estado y las acciones terroristas de los grupos armados ilegales.

7. En Antioquia tenemos el mayor reto, cual es proponer un Plan de Desarrollo Alternativo, participativo, descentralizado, incluyente, y social. La región exige un plan de acción político que saque al Polo del aislamiento en que se encuentra. Además, seguir denunciando hasta acabar de desenmascarar al gobernador Luis Alfredo Ramos, comprometido con el paramilitarismo.


Por un partido de izquierda comprometido con los cambios y las luchas sociales y populares, vota:


Lista 103 II Congreso: Yenny Astrit Bedoya (directiva del ejecutivo departamental del Polo) Oto Higuita (dirigente nacional del Polo y analista político) y Gilberto Ospina (dirigente del magisterio).

Lista 68 I Congreso jóvenes: Victor López (dirigente barrial y profesor), Angela Duarte (líder estudiantil de la UNAL) y Rodrigo Chaverra (líder estudiantil de la UNAL).


Tendencia Socialista Polo al Sur de Antioquia

¡Pueblo Organizado y Movilizado, alternativa de poder!

LANZAMIENTO CAMPAÑA II CONGRESO PDA

(Discurso leído el 26 de septiembre de 2008)

Buenas tardes amigos y amigas, compañeros y compañeras:

El Polo, partido en construcción como lo entendemos desde Movilicémonos Pueblo y la Tendencia Socialista en Antioquia, ha convocado a elecciones internas para su II Congreso, así como para el primer Congreso de jóvenes.

Es un lugar común decir que el Polo está siendo atacado por virus que lo tienen debilitado. No sólo por el más mortífero que viene de quienes ejercen el poder desde el Estado y sus instituciones fundamentales, cuando se nos acusa de terroristas, se nos amenaza o asesinan nuestros compañeros y compañeras por ser de un partido de oposición de izquierda y alternativa de poder al régimen de derecha.

Hay otro virus, menos letal pero que nos está causando un enorme daño haciendo mella en la moral, la unidad y la fortaleza que debe demostrar el partido en este momento de batalla de ideas y luchas históricas por la justicia social, la libertad, la democracia sin demagogias y de aspiración al poder político. Es el virus de la disputa mezquina por el poder dentro del partido, del egoísmo y caudillismo de los principales y más connotados voceros, cuadros y representantes de partidos y movimientos que existen dentro del mismo Polo.

Para nadie en el país es un secreto las contradicciones y problemas que a diario estamos enfrentando. De ello es prueba la utilización pusilánime que en general, y con contadas excepciones, hacen los grandes medios de desinformación de todo cuanto sucede en el Polo. Por supuesto, parte de los escándalos los causamos nosotros mismos porque, ¿qué otra cosa puede ser un partido que está dando sus primeros hervores, actuando en un escenario político constantemente cambiante y luchando contra un régimen de derecha, con apoyo militar y financiero directo y masivo del imperialismo estadounidense? Eso, un partido con contradicciones, sumido en el debate, cometiendo errores, pero también haciendo avances, alcanzando logros porque somos una real alternativa de poder. El Polo es eso, un hormigueo intenso y constante de ideas y debates de todo tipo.

Aportes que hace el Polo a la vida política en la región y el país a través de sus cuadros, militantes, activistas y representantes a cargos públicos, como es el caso del compañero diputado Gabriel Manrique y los demás representantes a Senado, Concejo, Cámara, etc.

Los temas que a nuestro juicio son de primer orden en el Polo y por los cuales trabajaremos hacia el II Congreso son:

1. El tipo de partido que queremos. Queremos un partido de tendencias. Donde compitan fraternal y respetuosamente como entre hermanos y camaradas, la línea política a seguir, la estrategia y la táctica, el programa, así como el poder y composición interna del partido. No estamos por un partido que actúe como frente o bloque de partidos dentro del Polo. Que no se nos mal interprete. No somos anticomunistas, jamás lo hemos sido. La actual situación embarazosa, de escándalo tras escándalo, de disputa mezquina por el poder dentro del Polo cesaría en gran medida sí la cultura y vida de tendencias, y no dobles militancias a través de distintos partidos, se establece como método dirimidor de dichas contradicciones. La actual situación es una prueba que el partido no funciona bien ni avanza más allá de donde estamos, semiparalizados, porque continúa imbuido en una disputa entre distintos partidos y movimientos. Ello ha sido freno al desarrollo y apertura del partido hacia fuera, ha sido sinónimo de confusión y vacilación a la hora de responder con contundencia y claridad ante un hecho o coyuntura determinado, tal y como se ha visto recientemente.

2. Queremos un partido radicalmente anticapitalista, sin tibiezas ni coqueteos con la llamada democracia liberal, ni con su modelo económico neoliberal completamente cuestionado en su esencia acumuladora y dilapidadora de los recursos naturales. Los recientes acontecimientos del shock financiero mundial con origen en las quiebras masivas de bancos hipotecarios y aseguradoras en los Estados Unidos, es una prueba más del estruendoso fracaso del libre mercado y el capitalismo financiero.

Por supuesto, actuamos en una realidad determinada por un capitalismo financiero, especulador, voraz y alienante. Por eso decimos que al caos y miseria masiva generada por el modelo capitalista actual debemos oponer un modelo económico anticapitalista radical cuya esencia sea crear las bases para la realización de la democracia social, generando también una nueva cultura sobre el factor económico y los recursos naturales, lo cual es imposible sin una distribución equitativa de la riqueza entre los ciudadanos de la nación.

3. La política de alianzas con otros sectores democráticos de la sociedad. Somos concientes que hoy el partido tanto por sus problemas internos (que este II Congreso tiene que resolver); como por el carácter hegemónico y amplio respaldo que aún goza éste descompuesto régimen a fuerza de marketing publicitario, engaño, control de la opinión pública y apoyo del imperialismo; no está en condiciones de derrotar las fuerzas de derecha militarista que hoy gobierna al país a través de la Seguridad Democrática. Por lo cual avalamos la necesidad de buscar alianzas políticas tácticas, en esta coyuntura, con aquellos sectores, partidos, movimientos y personalidades democráticas de la sociedad que estén de acuerdo básicamente con la necesidad de lograr un gobierno democrático que permita la realización de los puntos fundamentales de nuestro ideario de unidad. Alianzas que no podemos aceptar si condicionan nuestro carácter de partido de izquierda, y si desvirtuaran los objetivos de construir un Estado Social de Derecho, uno de nuestros pilares principales.

4. Lograr un Polo unido pasa por crear una nueva cultura política para que la unidad deje de ser la quimera en la que muchos y muchas viven, y sea, en cambio, una realidad tangible que se mide en la capacidad de convocatoria al pueblo colombiano y en la fortaleza y masividad de sus movilizaciones y luchas por la libertad, la democracia y la defensa de los derechos de todos y todas. En tal sentido, son necesarios los acuerdos internos, el más profundo respeto por las opiniones del adversario y por el derecho a disentir; la ampliación de los estatutos que nos guían y del ideario de unidad; así como la profundización y reglamentación de la equidad o igualdad de género; la lucha por la verdad, justicia y reparación integral a las víctimas de todo tipo de violencia, sea ésta ejercida por paramilitares, el Estado o la guerrilla; la inclusión de sectores históricamente excluidos de la representación política como la mujer, el joven, el sector LGTB, las minorías étnicas o culturales, etc.

Tenemos como reto no sólo transformar el partido hasta hacer realidad la consigna Preparados para gobernar a partir del 2010. En el sentido de estar en condiciones para ejercer el poder. Y, de ser gobierno, no caer en la tentación de convertirnos en meros ejecutores de políticas ya probadamente fracasadas, como lo son el modelo neoliberal y la guerra como método de solución del largo conflicto colombiano, auto complaciéndonos con la idea de que lo importante era gobernar el país.

En Antioquia tenemos el mayor reto, cual es acabar de desenmascarar al gobernante de provincia y su séquito, haciéndose el de la vista gorda desde la gobernación con sus manitas listas para la demagogia regional. Ya fue desenmascarado el alfil del paramilitarismo, el ex Director de la Fiscalía, Guillermo León Valencia Cossio. Ha caído esa ficha. Faltan muchas más y esa denuncia y movilización descansa en gran medida sobre nosotros en Antioquia.

Que sea esa jornada de denuncia y movilización contra quienes se han servido de los asesinatos y alianzas macabras con el parapoder, el mejor homenaje a las familias y víctimas a diario llamadas a reconocer restos de sus seres queridos, desenterrados de las miles de fosas comunes que dejaron las bandas paramilitares al servicio de la oligarquía y el imperialismo.

Hagamos de esta contienda interna por el poder político dentro del Polo, éste domingo 26 de octubre, una verdadera disputa entre hermanos y hermanas, entre camaradas y compañeros. Sólo caminando juntos hoy tendremos la certeza de saber con quién estar unidos mañana…

Todos y todas a votar masivamente la listas 103 y 68, vamos a ocupar el lugar que nos corresponde dentro del maravilloso reto de transformar radicalmente éste país y esta región, desde las armas de la política, desde este Polo en crecimiento…

Esa es nuestra invitación:

Movilicémonos Pueblo, Tendencia Socialista de Antioquia, Polo Al Sur,


Medellín, Viernes 26 de septiembre de 2008

VACAS SAGRADAS Y ENVILECIMIENTO DE LA POLÍTICA EN COLOMBIA

(Este artículo fue escrito el 20 de junio de 2008)

La vaca es considerada animal divino, sagrado e incomestible en la India El hinduismo, religión mayoritaria de aquel país, prohíbe sacrificarla y comer su carne. Debido a ello, a un hindú jamás se le ocurriría, salvo arriesgándose a violar la estricta prohibición, sacrificar bovinos y comer su carne como es costumbre en otros lugares. Recientemente, un violador de la milenaria ley fue linchado cuando los transeúntes descubrieron que transportaba en su accidentada moto carne de vaca[a].

Las vacas sagradas tienen otro significado en Colombia: no son el venerado, inocente e incomestible animal que se pasea tranquila y torpemente por los campos y ciudades de la India; sino el animal político que desde el trampolín de los grandes medios de comunicación y con el apoyo de poderosos e influyentes grupos económicos se lanza a la conquista desenfrenada del poder, obedeciendo estrictamente a sus intereses personales y los de su sector social, sin importar el costo que ello traiga para el resto de los simples ciudadanos de a pié de este país.

Se la pasan bramando un sartal de cosas y mensajes sutiles creando una confusión política tan tenaz, que no se puede entender lo que está pasando sin observar el paisaje donde pastan, rumian y defecan las vacas sagradas más conocidas de la farándula política. El cuadro no puede ser más patético, los más renombrados animales políticos del país viven en reuniones haciendo acuerdos y conciliábulos para ver cuál de ellos y su grupo de amigos alcanza el sagrado altar de la silla presidencial. En Colombia, a diferencia de las govindas (vaquero), gopalas (guardianes de las vacas), y gau mata (Madre Vaca) de la India, las grandes vacas sagradas viven en reuniones para rumiar propuestas de buenos gobiernos para todos y todas, y bramar ideas novedosas. Veamos lo que proponen algunos de estos fascinantes animales políticos.

Está por ejemplo una que afirmó recientemente que la democracia es la solución a los históricos problemas de Colombia. No contenta con este descollante bramido político, dice la vaca sagrada de la oposición que la solución a la guerra en el país es un gran acuerdo entre todos los ciudadanos desarmados de Colombia[b]. Qué manera de rumiar ideas la de esta sabia. ¿Si los ciudadanos desarmados, la inmensa mayoría de Colombia, no estamos enfrentados, para qué un acuerdo entre nosotros? ¿No somos precisamente esa mayoría la garante de la poca o mucha paz que le reste a este país?

Están las de un famoso diario de circulación nacional cuyo editorial escrito en sánscrito sagrado concluye que la crisis de legitimidad del régimen de la Madre Vaca como se le conoce a la Seguridad Democrática, lo puede llegar a resolver la manada de gopalas (guardianes de las vacas) de la Comisión de Reajuste Institucional que acaba de nombrar gau mata (Madre Vaca) para que propongan una nueva reforma política que aborde el tema electoral, el régimen de partidos, la financiación de campañas, los avales, la responsabilidad de los partidos frente a los infiltrados de grupos armados ilegales, etc. Y si las gopalas de la Comisión de Reajuste Institucional logran rescatar la actividad política del envilecimiento al que ha llegado, entonces, afirma la vaca sagrada del editorial, habrá cumplido la tarea.[c] ¿La política en Colombia ha llegado al envilecimiento por causa de qué, quiénes son los responsables ante la historia? ¿Todos y todas las colombianas? ¿Será que el pasto que come la vaca sagrada del editorial es importado o será que no creció en los campos colombianos abonados de la sangre de las violencias que azotan a Colombia a lo largo de su historia reciente? Violencia que conoce muy bien, pues ha sido acicate de ella. ¿O no fue uno de los diarios que azuzó el insulto, el ataque, el odio visceral y anticomunista desde sus páginas en los años 40s contra, por ejemplo, la oposición y un Jorge Eliécer Gaitán?

Y por supuesto, las hay que braman acuerdos políticos contra la reelección de la Madre Vaca yendo a pastar y rumiar coaliciones. Van vacas sagradas liberales, del Polo, van las independientes, las que probaron alcaldías mayores y algún altarcito tienen por ahí, en fin, van todas las candidatas a Madre Vaca presidencial. Su objetivo, deja entender el informe de una revista[d], es impedir la reelección de la govinda entre las govindas de la Seguridad Democrática. Para ello no tienen empacho en hartarse de cualquier pasto así les cause una diarrea horrible. No respetan ni portillo, ni establo, ni partido, ni programa. Pero eso qué le importa a una vaca.

¿Y la mayoría de ciudadanos civiles y desarmados de que habla y quiere ser vocero una de ellas, qué papel juega en esta disputa desenfrenada y perniciosa por el poder presidencial? ¿El de meros espectadores? ¿Estaremos condenados a que lo acordado por arriba entre las vacas sagradas de todos los pelajes se imponga a los de abajo?

La política en Colombia está envilecida también por las vacas sagradas, pero no las hindúes. En efecto, en Colombia andan sueltas cagando en todas partes, pescando en río revuelto para ver cuál de ellas y su grupo social alcanza el altar sagrado de la silla presidencial.

En una conversación entre ciudadanos de a pié, le decía uno al otro: abrí paso que viene una govinda. La vaca se acercó lenta y pasmosamente como suelen hacer. Mientras la veneraban, pregunta uno: ¿qué esperas de ella? Leche para alimentar tanto niño desnutrido que hay en Colombia. ¿Y vos qué quisieras de ella?, replico el otro: boñiga para abonar los sembrados de hortalizas y alimentar tanto hambriento que hay en Colombia. Un tercero que se acercó le preguntaron, oiga y usted ¿que espera de govinda? La carne, que está escasa y cara en medio del hambre y pobreza que reina en Colombia. No estamos en la India, donde las doñas son sagradas.

Oto Higuita, 20 junio 2008
[a] http://sikhnoticias.blogspot.com/2008/05/vacas-sagradas.html

[b] http://www.elespectador.com/impreso/politica/articuloimpreso-izquierda-tradicional-me-causa-repulsion?page=0,0

[c] http://www.eltiempo.com/opinion/forolectores/2008-06-19/la-comision-de-reajuste_4322963-1

[d] http://www.cambio.com.co/portadacambio/781/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_CAMBIO-4316506.html

ACUERDOS POR ARRIBA, IMPOSICIÓN A LOS DE ABAJO

(Este artículo fue escrito el 26 de mayo de 2008)

En política en Colombia no es como creían los gnósticos y alquimistas cuando hablaban sobre lo mundano y lo celestial: como es arriba es abajo y como es abajo es arriba. Aquí la cosa política funciona de otra manera: decisión por arriba, imposición abajo.

La profunda y prolongada crisis de orden institucional y político que vivimos está sobre diagnosticada. Se han hecho los análisis y diagnósticos habidos y por haber. Como resultado de estos análisis se vienen cocinando por arriba (las elites) soluciones que serán luego impuestas a los de abajo de no constituir un movimiento ciudadano de base que proponga una solución distinta a la que quieren imponer las clases dominantes.

La ausencia de un movimiento ciudadano de base cohesionado que imponga un cambio radical en la política en Colombia, es lo que crea el escenario propicio a las elites para imponer salidas por arriba. El vacío que deja la ausencia de dicho sujeto social y político de transformación, es aprovechado por éstas.

Es una verdad tan grande como una montaña la crisis de bastas proporciones cuyo reflejo fiel y dramático es la parapolítica y la ilegitimidad de instituciones como el Congreso y la Presidencia. Igualmente es sabido por medio mundo, por más que algunos insistan en desvirtuarlo, las trampas y compra de conciencias – Yidispolítica - que reeligieron al actual presidente Álvaro Uribe. Tan evidente es la relación entre la parapolíticos y el actual régimen, que la afirmación “todos los caminos de la parapolítica conducen a la Casa de Nariño” adquiere profundo significado.

¿Qué nos queda de este gobierno?

Nada queda de las promesas del Manifiesto Democrático o programa de gobierno de los famosos cien puntos que llevó al poder al actual mandatario, que se proponía, entre otros, luchar contra el clientelismo, la corrupción y la politiquería.

Nos queda, sí, la violación a la soberanía nacional (más de 600 extraditados durante los gobiernos de Álvaro Uribe), la fracasada política antinarcóticos de fumigaciones con glifosato, arrasamiento de cultivos de pan coger, represión a campesinos cocaleros; la violación a los derechos de las víctimas del paramilitarismo y crímenes de Estado; las fallidas relaciones diplomáticas con nuestros vecinos; el fracaso del modelo neoliberal; el clima favorable de inversiones para los capitalistas que están de feria con lo barato y fácil que es invertir y sacar ganancias de este país; y los 6 años de lucha antiterrorista que le compró barato a la administración Bush tras los ataques a las Torres Gemelas en Estados Unidos el 11 de Septiembre del 2001. En resumen, nos queda la desgastada Seguridad Democrática que como trofeo exhibe sin pudor restos de cuerpos de jefes guerrilleros eliminados, miles de víctimas injustamente acusadas de ser aliados de la guerrilla, más de 3 millones de desplazados y expropiados de sus tierras y más del 50 % de pobres.

Y ante esta abrumadora realidad, ¿qué se propone para salir de la histórica crisis? Por un lado, la reelección de Álvaro Uribe y el continuismo de su política de Seguridad Democrática. Por el otro, un variado menú de propuestas que suenan atractivas y hasta exóticas pero todas con una característica: están cocinadas por arriba.

Tenemos la que hace la revista Semana en su edición 1356[1] que propone adelantar las elecciones de Congreso y anticipar las elecciones legislativas vía referendo para el 2009. Es decir, un acuerdo político con todos los partidos incluyendo al Polo Democrático y al Partido Liberal. Ahora bien, dicho acuerdo implicaría dos requisitos: uno, que Uribe renuncie a la reelección. Y, dos, que a los parapolíticos encarcelados se les conmute la pena de cárcel por muerte política y les impongamos la sanción social.

Luego está la que formulan en una entrevista publicada por El Espectador[2] César Gaviria, Sergio Fajardo, Antanas Mockus y Gustavo Petro, cuatro presidenciables, donde proponen un gran acuerdo nacional que vaya más allá de los partidos, que incluya al Gobierno y que contemple sanciones concretas para los políticos vinculados a la parapolítica. Óigase bien, hacer un acuerdo nacional con quien llegó al poder del Estado con trampas, corrupción, alianzas con paramilitares sanguinarios que consiguieron millones de votos para él y sus ministros. Proponen nada menos que un acuerdo nacional con quien encarna la ilegitimidad, la parapolítica, la corrupción y compra de conciencias para su reelección.

Otro que lanzó propuesta fue el ex presidente Ernesto Samper, el del gigantesco elefante del proceso 8.000: propone adelantar un referendo que permita la revocatoria del Congreso y que brinde soluciones a cinco años. En el mismo sentido van las de senadores y senadoras del uribismo como Gina Parody, Armando Benedetti y Marta Lucía Ramírez que hablan de convocar a nuevas elecciones o consulta popular, etc.

Casi todas estas propuestas se presentan como la salida a la crisis sistémica que vivimos y apuntan a arreglos entre elites, acuerdos por arriba: gran acuerdo nacional, elecciones anticipadas, referendo revocatorio, reforma política vía Congreso, silla vacía, acuerdo entre voceros de partidos, etc.

¿Y qué propone el Polo? Por un lado propone convocar una Asamblea Nacional Constituyente[3], o una asamblea constitucional y legislativa que abordaría 4 grandes temas: la reforma política, la reforma electoral, la reparación de las victimas del paramilitarismo y los crímenes de estado, y las bases sociales y económicas del narcotráfico y el paramilitarismo. Por el otro, habla (Carlos Gaviria) de llegar a un acuerdo con César Gaviria del partido Liberal para las presidenciales del 2010. Dicho acuerdo implicaría una alianza entre ambos partidos. La condición es que Cesar Gaviria renuncia a postularse a las elecciones del 2010 si Álvaro Uribe renuncia a la reelección. Es decir, un acuerdo con quien hipotecó la economía del país al plan aperturista y privatizador neoliberal cuando asumió la presidencia en 1.990 con la consigna: Bienvenidos al futuro. Y qué futuro el que vivimos!
¿Cuáles son entonces las propuestas desde abajo?

Las propuestas desde abajo que existen hoy son pocas y están desarticuladas y sectorizadas. Están las luchas indígenas del sur del país por los derechos históricos de las comunidades y el derecho a la tierra. Las manifestaciones y luchas estudiantiles por la defensa de la universidad pública y contra la reforma impositiva, policiva y privatizadora de la Universidad. La movilización de las víctimas de crímenes de Estado y del paramilitarismo por verdad, justicia y reparación. Las luchas sindicales, del magisterio, etc. Y finalmente, la oposición que hace el Polo con mayor peso en la labor parlamentaria que en la movilización.

Ninguna de éstas propuestas está en condiciones por sí sola de jalonar y articular un movimiento nacional que sea capaz de disputarle a las elites dominantes el espacio de la política y proponer una la salida a la crisis distinta a las ya conocidas.

Por eso creemos que es imprescindible convocar un Movimiento por la Dignidad Nacional que se plantee no sólo una nueva Asamblea Nacional Constituyente. Sino un movimiento Nacional que articule lo que hoy existe y proponernos como eje de lucha la resistencia civil y la desobediencia ciudadana. Lo cual implica como condición la participación de estudiantes, trabajadores, desempleados, indígenas, campesinos, negritudes, víctimas de crímenes de Estado y ciudadanos de a pie. Impulsar desde abajo algo así como una Asamblea Nacional Destituyente o movimiento nacional destituyente que destituya lo ilegítimo y constituya un nuevo sujeto político para la transformación radical de la política en Colombia.


Oto Higuita

Medellín, 26 de mayo del 2008

[1] http://www.semana.com/wf_InfoArticulo.aspx?IdArt=111301


[2] http://www.elespectador.com/impreso/politica/articuloimpreso-proponen-acuerdo-nacional-superar-crisis-parapolitica


[3] http://www.polodemocratico.net/Estas-son-las-reformas-que-el-Polo

MITOS DE LA TEORÍA ECONÓMICA DERRIBADOS POR EL ESTUDIO DEL CID

Introducción
Se ha repetido insistentemente durante años, entre otras, que la fórmula: crecimiento económico + baja inflación = bienestar para todos, es la que debe guiar, ortodoxamente, la política macroeconómica de nuestra nación. Que las medidas jurídicas del Estado y decisiones económicas del Banco de la República deben estar orientadas al crecimiento de la economía, a mantener controlada la inflación por debajo de dos dígitos, a lograr la estabilidad vía control monetario, a crear un clima de inversiones que atraiga masivamente capitales y a continuar y profundizar la apertura económica (liberalización) con el propósito de integrar el país al mercado estadounidense a través del TLC. De ahí en adelante, el aumento de la riqueza que generemos todos y todas, como un chorro abierto no sólo llenará las arcas de los grandes capitalistas beneficiados de dicho modelo económico, sino que se desbordará rebosada y caerá sobre la masa de millones de pobres e indigentes. Es el paraíso que ofrece la oligarquía asociada a las transnacionales a los desposeídos, la masa de millones de “nuevos” proletarios.

El estudio del CID
Un estudio encargado por la Contraloría General de la República al Centro de Investigaciones para el Desarrollo, de la Universidad Nacional de Colombia (CID)[A], hace un examen a fondo del comportamiento de la economía colombiana durante los últimos cuatro años, y con argumentos y datos contundentes no solo derriba algunos de los mitos que utiliza la clase capitalista en su dinámica de acumulación de riqueza, sino que califica el crecimiento de la economía colombiana durante el primer gobierno de Álvaro Uribe (2.002 – 2.006) de inequitativo, insuficiente, concentrado e insostenible. El estudio de 127 páginas está dividido en tres partes, a) el crecimiento es insuficiente, b) el crecimiento es concentrado e inequitativo, y c) el crecimiento no es sostenible. Con base en series estadísticas e informes sobre economía, reflexiona y discute sobre la relación entre la macroeconomía y el bienestar de la población, llegando a contundentes afirmaciones que discutiremos abajo.

En el estudio se parte de la idea que el bien-estar es la felicidad de las personas, y que por lo tanto la economía debe estar al servicio de la felicidad de éstas. Se argumenta, igualmente, que si bien ha habido un crecimiento económico durante los últimos años, éste se debe, de un lado, a factores externos, y del otro, a que “al gobierno Uribe le correspondió la fase creciente del ciclo económico, beneficiándose de la recuperación posterior a la gran recesión de finales del siglo pasado”. Fase de crecimiento que se traduce en mayores precios de los principales productos de exportación como petróleo, café y ferronickel. Tendencia favorable, igualmente, a la mayoría de países de la región. Pero a pesar de este buen clima y crecimiento, la pobreza e iniquidad “están lejos de resolverse… mientras al crecimiento económico… no se lo acompañe de medidas efectivas de redistribución del ingreso”, se afirma en el estudio.


Nuestros pobres e indigentes, ¿cuántos son?
Partiendo de que en Colombia ha habido un crecimiento económico, aunque insuficiente, durante los últimos 3 años, cercano al 5%, lo que está en discusión es por qué no ha habido una distribución de la riqueza que signifique una disminución de la indigencia o reducción de la pobreza. ¿Por qué no hemos podido hacer que los 11 millones de indigentes puedan al menos calmar el hambre, no importa que sigan siendo pobres? Es cruel decirlo así, pero para cualquier sociedad es preferible tener pobres que indigentes. Y en Colombia, ni la indigencia ni la pobreza han disminuido, a pesar de un crecimiento sostenido y de una inflación baja. Por el contrario, la pobreza no solo es la misma sino que aumenta, como lo señala el estudio: “de los 22.2 millones de personas (pobres) en 2005, frente a 18.2 millones en 1991, (hay) 4 millones más de pobres (que) en los últimos quince años”.

Derribando mitos
Uno de los aspectos a resaltar en esta investigación, es lo mal parados que quedan algunos de los mitos que hoy sostienen los defensores de la apertura y el libre mercado. Uno de ellos dice que para reducir la pobreza, la economía de un país no solo tiene que crecer sino que debe mantener reducida o muy baja la inflación. La economía colombiana no sólo ha crecido por encima del 5% anual en los últimos 3 años, sino que la inflación es relativamente baja, calculándose para éste año en un 4% No obstante estas tendencias positivas, la pobreza no se han reducido, por el contrario se mantiene y aumenta, como lo señalamos arriba.

El otro mito que derriba el estudio del CID, es la perorata que para que haya crecimiento económico, desarrollo, progreso y bienestar para todos, es imprescindible llevar a cabo la más completa liberalización y apertura económica. Ello ha implicado abrir las fronteras, abolir los impuestos a los productos importados y tomar medidas económicas para la exportación de materias primas; liberalizar el mercado de capitales para atraer inversionistas extranjeros; y orientar la economía principalmente hacia afuera incentivando las exportaciones. Es el mercado global el que “nos” interesa, según los agoreros del discurso neoliberal, no el pequeño y abatido mercado nacional; reduciendo a cero los controles a las importaciones y cero a los subsidios a la producción que dinamice el mercado e industria nacional. Tampoco les interesa para nada los argumentos históricos que hablen de “cómo se desarrollaron” las potencias económicas que hoy conforman los bloques de la tríada (Japón, Estados Unidos, Comunidad Europea) aplicando políticas económicas proteccionistas en el camino a ser naciones económicamente desarrolladas, hasta lograr un alto grado de desarrollo tecnológico y competitivo. Menos admiten argumentos de ciertas dosis de autarquía, sustitución de importaciones, etc. Lo válido hoy en teoría económica, sigue siendo la ortodoxia predicada por el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Consenso de Washington que siguen como dogmas los tecnócratas del Banco de la República.

El drama y pobreza en que viven millones de campesinos
Colombia es un país donde la propiedad de la tierra se caracteriza por estar concentrada en muy pocos propietarios, y donde la distribución de ésta, más que injusta, es dramática. El país tiene una de las más inequitativas distribuciones de la tierra del continente. Un 68.2% de la población campesina padece una situación de pobreza grave. Solo una minoría, los 2.428 propietarios, públicos y privados, que poseen 44 millones de has., equivalente al 53.5% del territorio, se podrán beneficiar del TLC. Los 2.3 millones de campesinos que solo poseen tierras o predios de menos de 3 has., o sea el 1.7% del territorio, no cuentan sino como mano de obra barata. Sumado a lo anterior, la mayoría de propietarios (55.6%) y de predios (56.8%) poseen tierras menores de 3 hectáreas. Es decir, son dueños del 1.7% del territorio regist­­rado catastralmente. Mientras, 2.428 propietarios privados y públicos, poseen 44 millones de has., que equivalen al 53.5% del territorio. Es decir, poseen en promedio 18.093 has por propietario, o un territorio 6.000 veces más grande que el minifundio de 3 has al que aspiran 2.3 millones de colombianos.

Hay cuatro razones que explican la pobreza dramática que viven los campesinos, según el estudio:
a. Una gran proporción de la población campesina no tiene acceso a la tierra, más de 655.000 hogares.
b. Más de 2.2 millones de propietarios de micro y mini fundíos, no alcanzan a generar ingresos que les permita superar la línea de pobreza.
c. La precaria relación de trabajo en que se encuentran los sin tierra y los pequeños agricultores.
d. Buena parte de los medianos y grandes propietarios rurales ya no son habitantes del campo y sus ingresos se contabilizan en las áreas urbanas. La población rural ha quedado reducida a los pequeños propietarios y los sin tierra. Esto explica la elevada tasa de indigencia, 27.5%. Más de la cuarta parte de los campesinos colombianos.

Lo anterior permite afirmar que la pobreza rural se manifiesta, principalmente, en los sin tierra y los propietarios de micros y mini fundíos inferiores a 3 hectáreas. Los primeros forman el ejército de jornaleros, aproximadamente 850.000 personas, con relaciones laborales precarias. No cuentan con seguridad social de parte de los patronos, sino que hacen parte del régimen subsidiado. Y el caso de los propietarios de tierras de menos de 3 has., es un claro ejemplo de la estrategia de construcción de “un país de propietarios miserables”. Éstos hacen parte de los 2.2 millones de trabajadores por cuenta propia. Que lo único propio que tienen son sus minifundios, y cuentas las por pagar.

En resumen, esta es la dramática situación en que se encuentran millones de campesinos pobres propietarios de micros y mini fundíos (menos de 3 has.), quienes además por la falta de capitales, tecnología, tierra y créditos no pueden dedicarse a cultivos de tardío rendimiento. Una masa de millones de jornaleros del campo, que difícilmente hacen parte de la elite que participa y saca ventajas (exportadores) del comercio internacional, como tampoco son proveedores de café, ni de banano, ni de flores, ni de frutales, siendo sus principales cultivos de pan coger, poco tecnificados y producidos en volúmenes pequeños.



Conclusión
El estudio del CID, Bien-estar y macroeconomía 2002-2006: el crecimiento inequitativo no es sostenible, ha sido poco difundido y discutido por los círculos de poder, intelectuales y estudiosos de la economía. ¿Por qué? En parte porque algunos de los mitos de la teoría económica en los que se soporta la política económica del gobierno de Álvaro Uribe, son derribados con contundentes estadísticas, argumentos y análisis por el estudio del CID. Ante todo aquella fórmula defendida por quienes se benefician de ella: Crecimiento económico + baja inflación = bienestar para todos. Lo interesante del estudio del CID es que podemos deducir otra fórmula: Crecimiento económico + baja inflación + distribución de la riqueza = bienestar para todos. Tal vez es la que nos sirva para apaliar la indigencia y disminuir la pobreza en que viven millones de colombianos.

Da la impresión que el informe del equipo de investigación del CID a la Contraloría, por su contenido y las conclusiones a las que llega, encaja bien en el perfil de los temas que, desde el poder y los Medios de Alienación Masiva, es preferible no darle mucha importancia, no hacerle mucha bulla. Y así nuevamente, un estudio que discute un tema tan trascendental como es el de la creación de riqueza de una nación, y que demuestra contundentemente cómo la clase capitalista colombiana y transnacional son los grandes usufructuarios de ésta, pasa casi inadvertido. Mientras, millones de nuevos proletarios permanecen excluidos, no participan, ni cuentan en lo que debiera ser una distribución democrática de la riqueza. ¿Pero cómo pasar por alto que de lo que se trata es de una tenaz lucha de clases por la distribución de la riqueza?


[A] http://www.cid.unal.edu.co/control/publication_detail.php?id=1089
En esta página del CID, se puede bajar el estudio en formato pdf.

CONTINUISMO O REFORMA RADICAL: LA VERDADERA DISYUNTIVA DE COLOMBIA

(Este artículo fue escrito antes de las elecciones presidenciales de 2006)

Falta poco para las elecciones presidenciales en Colombia. Álvaro Uribe, presidente candidato de la derecha y del imperio, implora al pueblo por medio de ruegos (se negó rotundamente a debatir con los otros candidatos) que le conceda un “chancecito” de otros cuatro años para…continuar la seguridad democrática, que garantiza a una minoría poseedora viajar a sus haciendas, visitar sus propiedades, mantener sus privilegios y acumular mayores riquezas con seguridad.

El candidato del partido Liberal, Horacio Serpa, hace sobreesfuerzos por permanecer en la contienda. Intenta evitar lo imposible: el entierro del cadáver de la vieja maquinaria partidista y de una oligarquía corrupta, y principal responsable histórica de que la sociedad esté al borde del colapso total.

Carlos Gaviria, del Polo Democrático Alternativo, candidato de la esperanza, la dignidad y del Estado Social de Derecho, reafirma su voluntad y decisión de llegar hasta el final, en medio de un ambiente tenso y enrarecido por las amenazas y violencia que arrecia en todas partes.

Las FARC dejan entrever que no las sabotearán, que la gente vote por quien quiera, señalando de paso, que durante otro gobierno de Álvaro Uribe no habrá intercambio humanitario, paz con justicia social, y sí más confrontación y guerra.

Dos escenarios probables

Escenario A: Álvaro Uribe es reelegido presidente por otro período de cuatro años, sino en primera vuelta, probablemente, en la segunda por escasa mayoría. Triunfa la reelección, el continuismo de la seguridad democrática, el Estado Corporativo y Comunitario. La derecha, sus voceros políticos, la elite económica y financiera, la jerarquía eclesiástica, los Medios de Alienación Masiva (RCN, CARACOL, EL TIEMPO, ETC) y los narcoparamilitares (menos los candidatos a extradición) celebran con jubilo. Un sector del pueblo que creyó en el Mesías creerá que el triunfo es suyo también. Washington, sede de la Roma moderna, sentirá suyo el triunfo. El vocero de la Casa Blanca anunciará al mundo, en rueda de prensa, que Colombia prevalece como una nación democrática con elecciones libres. Gana nuevamente la política de privatizaciones. La aprobación del TLC por el Congreso Uribista concederá lo que queda de la soberanía nacional al tutelaje gringo. A las transnacionales, les garantizará seguir obteniendo un alto rendimiento de capitales, Colombia cuenta con un buen clima para la inversión. Al imperio, le posibilitará asegurarse al más fiel aliado de la región, quinta columna en la lucha contra el terrorismo, punta de lanza del TLC, y principal conspirador contra la República Bolivariana de Venezuela. Sin duda alguna continuarán las extradiciones, se extenderá la pobreza y miseria del pueblo, seguirá la política de desplazamiento forzado, y el asesinato y persecución contra la oposición de izquierda. Que no tendrá otra alternativa que unirse y reagruparse para responder desde la oposición, organización, movilización y lucha callejera al histórico desafío. Sabe que Álvaro Uribe y la derecha gobernarán, si logra terminar su gobierno, otros cuatro años bajo el signo del desgaste y a la defensiva. Las FARC abandonarán el repliegue táctico en que estuvieron, la verdad es que nunca han dejado de combatir el Plan Patriota, y volveremos a vivir con igual sino trágico el dolor que causa el ruido de las armas, los gritos de los heridos y un mar de lamentaciones.

Escenario B: Carlos Gaviria gana las elecciones por una escasa mayoría. Probablemente en la segunda vuelta luego de haber superado al candidato del partido Liberal, Horacio Serpa, quien deja a sus seguidores para que libremente elijan. Muchos lo harán por Gaviria. Triunfa la esperanza de llevar acabo una reforma radical de la sociedad, el Estado y la economía de la nación refundada en el Estado Social de Derecho. El Polo Democrático Alternativo y la izquierda colombiana junto al pueblo que lo apoyó, celebran con una gran chirimía popular. Los pueblos del continente manifiestan su simpatía y solidaridad, contagiados del mismo jolgorio. Se infla como globo amarillo la esperanza que esta vez sí vamos a salir de la prolongada crisis histórica en que hemos vivido millones. La esperanza de una vida digna, una patria soberana, libre y de derechos para todos y todas, toma vuelo. Condoleeza Rice, a nombre de la primera potencia, anuncia que habrá buenas relaciones, sin embargo, le es difícil esconder su mala leche afirmando que estarán muy atentos a los movimientos del nuevo gobierno del PDA. Al imperio lo pone nervioso, más de lo que está por estos días, que Colombia no se quede atrás y gire a la izquierda uniéndose a los nuevos vientos que soplan en el continente. El cónclave de obispos y la elite capitalista ligada a los intereses económicos de Washington, asumen un silencio cómplice. La desgastada oligarquía, el paramilitarismo y las Fuerzas Armadas del Estado, confabulados, se reagrupan para lanzar una ofensiva contra el gobierno de Carlos Gaviria. Se atrincheran desde el saboteo, la conspiración, el chantaje, la calumnia, la amenaza, los asesinatos y la persecución contra la oposición. La batalla por el poder se librará en muchas partes. Las FARC aceptan el llamado del nuevo presidente a negociar el intercambio humanitario, ambos dispuestos a jugar la carta de la solución política negociada al conflicto armado. Una gran mayoría del pueblo la apoya. La derecha y el imperio tienen un objetivo: desgastar y anular a Gaviria y su gobierno en el menor tiempo posible. Hacer estallar el bello globo amarillo inflado de esperanza. El país entra en estado de shock y las contradicciones de todo tipo inundan la vida pública y a toda la sociedad.

En el caso del triunfo de Uribe, el escenario (A) que se presenta es muy complejo. Las contradicciones aflorarán con mayor evidencia e intensidad. La zozobra, inestabilidad política e ingobernabilidad serán los rasgos distintivos del período que se abre. Generando mayores enfrentamientos, luchas callejeras y represión. No tiene nada nuevo que ofrecer, será un período de continuismo que llevará a un desgaste pronunciado y acelerado de sus políticas. Nadie garantiza, incluso, debido al poco aguante que le queda que termine los cuatro años de gobierno. Ese es el principal problema de la oligarquía colombiana y del imperio, que ante el desgaste acelerado del proyecto de Uribe, sabe que se puede estar jugando su rol histórico como bloque hegemónico en el poder. El de Uribe será un gobierno que hará todo lo imposible, senil ya como la oligarquía, para resistir violentamente en el tiempo. A la defensiva, lo cual quiere decir en guerra. La izquierda, sabe que tiene mucho más por acumular en medio de la lucha política por el poder, aprovechando el salto que dio en las elecciones, afianzando y consolidando el respaldo electoral de un amplio sector del pueblo, el acumulado histórico alcanzado, y prepararse para la próxima batalla. Este escenario, nos da mayor margen de tiempo para madurar unas bases populares que respalden y defiendan en la calle y el parlamento un futuro gobierno y poder de izquierda.

Bajo el escenario (B), un triunfo de Carlos Gaviria, lo primero que hay que considerar es que gobernar no es conciliar con la oligarquía que ha detentado históricamente el poder, como algunos quieren hacernos creer. Eso de la izquierda moderna, responsable, democrática, etc. Gobernar con y desde el poder es orientar la Nación por medio de reformas radicales hacia otro rumbo, completamente diferente del que lleva actualmente en manos de la derecha. Pero este no es el único problema, ni el más grave. Ella puede sobreponerse y dar saltos cualitativos para defender lo conquistado, no lo negamos. ¿Acaso no lo han hecho otros pueblos? Como izquierda podremos asumir el gobierno, pero no el poder. Para esto necesitamos afianzar, educar y preparar amplias capas de la población que respalden no solo en las urnas a un gobierno. Sino que hagan suyo el programa. Que asuma ser el nuevo sujeto visibilizado y conciente que le dispute el poder a la oligarquía. Por estas razones, el bello y esperanzador globo amarillo que se inflará con Gaviria en la presidencia, corre el grave riesgo de que por las tensiones y contradicciones que generarán tanto al interior del bloque hegemónico de poder, como de toda la sociedad, estalle en mil pedazos evaporándose una posibilidad histórica única e irrepetible. El poder, se sabe de antemano, es ante todo una correlación de fuerzas. Mucha gente que votó por el candidato alternativo y de las reformas radicales, no tiene claro ni el programa del PDA, ni la diferencia entre gobierno y poder, ni cuál y por qué aquel y no este rumbo.

En conclusión, el escenario B, es el más difícil de remontar por la izquierda; la continuidad de Uribe no, por el contrario nos posibilitaría, tras una batalla tenaz, acabar de enterrar políticamente más que a un presidente, la razón histórica de la oligarquía. Como muchas veces pensamos con el deseo, desearía que ganáramos estas elecciones, pero cuanto quisiera que no. Ya es un triunfo a ampliar, consolidar y extender el resultado que tendremos en las presidenciales. Al continuismo le quedan días. A nosotros, la izquierda, el PDA y la mayoría del pueblo nos esperan las reformas radicales. El tiempo va contra ellos, y la ola amarilla de la esperanza ya está de nuestro lado.

REFERENDOS, GUERRAS CIVILES Y ESTADO DE SITIO EN COLOMBIA

(Este ensayo es una versión revisada del original escrito en el año 2003)


Introducción
La crisis sistémica y orgánica del dominio de clase de la oligarquía colombiana, ha servido de antesala a ésta para hacer de los referendos, asambleas constituyentes, plebiscitos, reformas vía congreso y el estado de sitio (medidas de excepción donde las garantías constitucionales son suspendidas) de la república instrumentos políticos de control y garantía de su permanencia en el poder.

Cada que la sociedad atraviesa profundas crisis de connotaciones socioeconómicas y políticas reclamando cambios democráticos en las estructuras jurídicas y políticas del Estado, la oligarquía ha recurrido a dichos instrumentos para legitimar el poder político; imponer una reforma constitucional; decretar la derogatoria de la anterior como sucedió con la constitución centralista que impuso Rafael Nuñez en 1.886 contra la federalista (Rionegro 1.863); declarar la muerte política de la oposición; restablecer consensos en las clases dominantes para el ejercicio del poder (Frente Nacional) tal como se hizo a través del plebiscito de 1.957 luego de la guerra civil conocida como la "Violencia" (1.948 - 1.964) desatada tras el asesinato el 9 de abril de 1.948 de Jorge Eliécer Gaitán; firmar acuerdos de "paz" buscando la democratización de la sociedad (Constitución 1991); cumplir acuerdos adquiridos con el imperialismo Norteamericano tanto en el tema de la guerra "antiterrorista" a través del llamado Plan Colombia, como para cumplir los mandatos del Banco Mundial como fue el caso del referendo que convocó el presidente Álvaro Uribe en octubre del 2003; o como se hizo en el 2.005, reformar la Carta Magna vía congreso de la república para establecer la reelección, lo cual fue la condición para que el actual presidente continuara en el poder.

De fondo, lo que ha estado en juego es la capacidad de resistencia y renovación del desgastado proyecto histórico de la oligarquía. Hoy es más evidente esta táctica política, ante el desafío de nuevas fuerzas que irrumpen en el escenario político, como el Polo Democrático Alternativo convertido en verdadera alternativa amenazando con desplazarla del poder.

Voy a intentar demostrar con ejemplos tomados de la historia de Colombia que los plebiscitos, asambleas constituyentes y referendos tienen como telón de fondo la lucha por la conquista o preservación del poder político y económico, donde las guerras civiles han jugado un papel central para conquistarlo o mantenerlo. Las guerras civiles han cortado como un bisturí en lo profundo del tejido social a lo largo de la historia republicana, causado tragedias y baños de sangre que nos persiguen como fantasmas de generación tras generación. Para muestra un botón: entre 1824 y 1908 hubo 8 guerras civiles generales, dos internacionales y tres cuartelazos. El cambio del siglo XIX al XX (1899 – 1902) fue testigo de la Guerra de los Mil días que dejó unos 180.000 muertos.

Me basaré en cinco casos. La Constitución Federal de 1863, la Constitución (centralista) de 1.886, el plebiscito de 1.957 (Frente Nacional), la reforma a la Constitución de 1991 y el referendo del 2003 que ante el fracaso obtenido, fue relanzado en el 2005 aprobando, vía Congreso de la República, la reelección inmediata de presidente en Colombia.

Constitución de Rionegro 1.863 y el federalismo radical
Tras las reformas liberales de mediados del siglo XIX - conformado el embrión de lo que hoy conocemos como burguesía colombiana de comerciantes, terratenientes y financistas, y el sector de los artesanos que irrumpía en la vida política - se produce un cambio que rompe la anterior estructura política y administrativa de la joven nación de la que aún sobresalían su carácter señorial y colonial. Estas reformas establecen el libre cambio, por el cual se inclinaban las dos vertientes políticas que ya se habían instalado en el poder, conservadores y liberales, se adoptan medidas que le asignaban a la débil economía su lugar en la división internacional del trabajo como productor de materias primas agrícolas y mineras para las metrópolis, y el de consumidora de manufacturas baratas producidas por aquellas, principalmente traídas de Inglaterra.

En este contexto, se llevaron a cabo cambios constitucionales que otorgaron a las provincias y regiones ventajas administrativas y mayores niveles de autonomía respecto al poder central del estado, se dividió la República en 8 estados con facultades legislativas (1858 Confederación Granadina) que a la larga llevan a una serie de contradicciones y tensiones entre el estado central y las provincias hasta desembocar en una guerra civil que duro dos años (1.860 - 1.862) y que encabezó el gobernador de la provincia del cauca, Tomas Cipriano de Mosquera, contra el presidente conservador Mariano Ospina Rodríguez. El triunfo de los insurrectos contra el centralismo, fue la puerta de entrada al federalismo. Que fue plasmado en la Constitución de Rionegro de 1.863. Ésta concedió amplios poderes a las provincias, ahora estados federados llamados Estados Unidos de Colombia, redujo el poder del centralismo, dio plena libertad al comercio y a los derechos individuales y redujo el papel de la iglesia en los asuntos del estado y la sociedad, entre otros.

Sin embargo, algunos avances en la división política y administrativa del poder, las dos décadas que siguieron, estuvieron marcadas por continuas tensiones, pronunciamientos militares, inestabilidad e "inseguridad". Esta situación no garantizaba a un sector de las clases dominantes el desarrollo económico y la estabilidad política ya que la constitución de Rionegro las negaba. Las dos guerras civiles que siguieron, la de 1.875 y la de 1.885, demuestra que la constitución federalista fracasó al no poder garantizar la paz, el orden y la prosperidad. Su carácter divisionista, excluyente y el rol que le concede a las oligarquías regionales, era, a los ojos de otro sector de la burguesía, el motivo de la discordia, la inestabilidad y el atraso.

La Constitución centralista de 1.886
Entre 1.860 y 1.880 el país vivió de nuevo bajo un estado de zozobra y agitación, de golpes, pronunciamientos militares y guerras civiles como expresión de las contradicciones entre centralistas y federalistas sobre el manejo y monopolio del poder político y económico. De este agitado panorama, surge un sector en ambos partidos que propugna por un consenso para reformar la constitución federalista. Este sector, encabezado por Rafael Núñez, culpaba la constitución federalista de 1.863 de ser no solo radical, sino la causante de la crisis de todos los órdenes que vivía la nación. La acusaron del fracaso en la integración de la economía del país al mercado mundial, y además de ser un obstáculo serio en la formación de un mercado nacional. En materia de seguridad y estabilidad, sostenían que no se podía mantener el orden público ya que las oligarquías regionales dieron pie a diferencias enormes y pugnas tanto entre estas como con el poder central. Finalmente, estas contradicción estallan en una nueva guerra civil. Los insurreccionados se levantaron en armas desde las provincias contra el poder central que encabeza el presidente Núñez elegido en 1.880 y quien impulsó una serie de reformas a la constitución que hizo temer a los federalistas radicales que éste, liberal independiente, con el apoyo de los conservadores acabaría con la constitución federal y el reino de las oligarquías regionales.

Núñez venció en 10 meses a los insurrectos, y sobre el cadáver de los muertos y las cenizas de la destrucción, convocó la Asamblea Nacional Constituyente de 1886. Además, él mismo nombró los representantes delegatarios a la asamblea constituyente del seno de su partido victorioso, el de la llamada Regeneración. Redactada por el filólogo conservador Miguel Antonio Caro, ésta decretó la muerte a la constitución de Rionegro (1863), estableció un centralismo rígido, concedió amplios y autoritarios poderes al presidente, permitió de nuevo la intromisión de la iglesia en los asuntos del estado y la vida social, limitó los derechos individuales, introdujo la censura la prensa y restableció la pena de muerte. En resumen, los vencedores hacen una constitución contestataria y acorde con los intereses del nuevo sector de la burguesía que asumió el poder, y que es conocida como la época de la República conservadora (1.880 - 1.930)

La exclusión y barrida de los federalistas radicales del poder - ya que el pueblo no participaba de estas guerras mas que como carne de cañón de los intereses de dichas facciones burguesas enfrentadas -, el monopolio y control del aparato burocrático ahora en manos de conservadores y liberales independientes repartiéndose entre ellos los cargos administrativos a su antojo, no deja a los liberales radicales más que la opción de la guerra civil como el único camino expedito para reconquistarlo. El país se ve sumido nuevamente en una guerra ante el fracaso de la Constitución de 1.886.

Bajo un escenario de crisis y confrontaciones como éste, estallan dos guerras civiles, la de 1895 y la de los Mil Días (1.899 - 1.902) que produjo unos 100.000 muertos (de una población de unos 3 millones) y culmina con la firma de un armisticio y amnistía para los sublevados. Guerra que además significó para Colombia la venta de Panamá por unos 25 millones de dólares a los Estados Unidos, quien asumiendo el puesto de las anteriores potencias coloniales empezó su expandió hacia el Sur del Río Bravo a partir de la construcción del canal interoceánico de Panamá. Así, Colombia hacía su ingreso en el nuevo siglo XX de la mano de una guerra civil y con la pérdida territorial del istmo.

Dictadura de Rojas Pinilla y Plebiscito de 1.957
Durante las dos primeras décadas del siglo XX hay un crecimiento económico significativo por las exportaciones de café, creación de nuevas industrias, crecimiento de las ciudades, inyección de créditos extranjeros, ampliación de la infraestructura de vías y obras públicas, surgen los movimientos obreros, se fundan los primeros partidos revolucionarios, y se dan las primeras huelgas del siglo pasado. Durante estos años (1.914) se produce también el levantamiento de los indígenas del Cauca encabezados por Quintín Lame contra los ataques de los terratenientes que buscan expropiarlos de sus tierras y resguardos. En la década de los 30 se llevan a cabo agitaciones y luchas obreras destacándose la de los trabajadores portuarios, las de los enclaves de explotación agrícola como el banano y explotación de minerales como el petróleo. En el Magdalena se produce una gran movilización de los trabajadores de las bananeras que explota la United Fruit Company y se da una huelga que terminó con la masacre de unos 1400 trabajadores el 5 de diciembre de 1.928, durante la presidencia de Miguel Abadía Méndez, conocida como la Masacre de las bananeras.

Durante la década del 40, la lucha por la tierra y las demandas de los campesinos y obreros chocan con los intereses terratenientes y de la burguesía industrial y financiera, ahora más comprometida con a los intereses imperialistas y expansionistas de Estados Unidos. El intento reformista de Alfonso López (liberal) con la Revolución en Marcha durante los 30s fue un fracaso rotundo que llevó a tensionar la lucha por el poder. En este contexto, es que Jorge Eliécer Gaitán irrumpe con fuerza recogiendo el clamor de millones de campesinos y masas obreras empobrecidas que buscan un cambio en la repartición de la riqueza y una democratización del poder.

Con el asesinato de Gaitán el 9 de Abril de 1.948 en Bogotá, quien se había convertido en una amenaza para el bloque hegemónico liberal - conservador, se da comienzo a lo que conocemos como época de la "Violencia" y que costó la vida a más de 300.000 campesinos principalmente. Lo que comenzó, entonces, como guerra civil entre partidos políticos burgueses terminó como una alianza (Frente Nacional) de la oligarquía contra el pueblo.Laureano Gómez asume el poder en 1.950, uno de los presidentes más reaccionarios y fascistas que haya tenido el país, muy a tono con el Franquismo (el general Francisco Franco llegó al poder en España en 1939 tras una larga guerra civil luego de derrotar por las armas a la República legalmente constituida, y contra la que él, la monarquía y el clero reaccionario se levantaron en 1936) y su modelo de gobierno. Gómez, aprovechando el poder absoluto que ejercía el partido conservador, ya que los liberales se abstuvieron de votar en las elecciones del 49, convocó por decreto una Asamblea Constituyente Corporativa, cuyo propósito era legitimarse en el poder y afianzar el estado autoritario y excluyente. Sus propósitos los frustra el golpe de estado que dio el general Rojas Pinilla el 13 de Junio del 53, obligándolo al exilio. A Rojas Pinilla lo reconoce, irónicamente, como mandatario legítimo la Asamblea constituyente que había convocado Gómez.

La dictadura de Rojas Pinilla es derrotada, de un lado, por una gran movilización popular a nivel nacional en la que los estudiantes juegan un papel destacado donde muchos son asesinados cuando protestaban el 10 de Mayo de 1.957, y por el otro, debido al consenso alcanzado por poderosos sectores de la burguesía de hacer una huelga nacional contra éste. Esta agitación sirve de marco para el Plebiscito de 1.957, luego del acuerdo entre Alberto Lleras (liberal) y Laureano Gómez (conservador) de convocar al pueblo al restablecimiento de la "concordia" nacional y la pacificación del país después del largo y horrendo baño de sangre. El plebiscito del 57 tuvo un respaldo masivo del pueblo. Su objetivo de acabar el enfrentamiento entre los partidos tradicionales por el poder, se cumplió efectivamente. Acordaron, según lo estableció el plebiscito, repartirse por mitades el poder y los cargos burocráticos. Cuatro años gobernaba un presidente liberal y cuatro un conservador, y los demás puestos de la burocracia se repartían por mitades. Es lo que se conoce como Frente Nacional.

Asamblea Nacional Constituyente del 91
Teniendo en cuenta el carácter excluyente del plebiscito del 57, por el cual solo liberales y conservadores usufructúan el poder político, durante los años 60s las luchas de los campesinos por la tierra, el surgimiento de fuertes movimientos estudiantiles y obreros se extiende por el campo y las ciudades haciendo que la lucha política por el poder se agudizara. Buscaban romper la hegemonía del bloque dominante en el poder. En esta coyuntura la Revolución cubana y las luchas populares en el continente tuvieron una gran influencia para que surgieran organizaciones revolucionarias armadas en Colombia.

Tras décadas de lucha, unos grupos aceptan dialogar con representantes de la burguesía en los 80s. Surgieron así, por acuerdo político, los diálogos de "paz" en 1984 entre la insurgencia y el gobierno que presidía Belisario Betancur que dieron origen a movimientos políticos de oposición como la Unión Patriótica, el Frente Popular y A Luchar.

Durante la década del 80 los movimientos y partidos de izquierda lanzaron la consigna de la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente con el fin de establecer una verdadera apertura democrática que le permitiera a la oposición armada participar en la lucha por el poder político por los canales legales y constitucionales. Fue la época de la llamada guerra sucia, que consistió en la utilización de los aparatos represivos del Estado y de sicarios o mercenarios al servicio de los intereses de las clases dominantes para exterminar la oposición de izquierda. Para citar un ejemplo, a la Unión Patriótica le asesinaron más de 4.000 de sus miembros y todos sus representantes. Un genocidio político, como muchos lo han llamado, frustrándose así otro intento por una verdadera salida política negociada al largo conflicto que vive el país.Sin embargo, algunas guerrillas, el M-19 y el EPL, encabezan una propuesta para llegar a acuerdos con el gobierno central que llevaron a la desmovilización y abandono de la lucha armada a cambio de una amnistía para los combatientes, la reinserción a la vida pública, la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente (1991) amplia, democrática y representativa, y cuotas burocráticas en el poder. Quienes participaron como delegados en ésta Constituyente la concibieron como un espacio de debate democrático que sacaría al país de la profunda crisis social y enfrentamiento en que seguíamos. Bajo estas condiciones nació la Nueva Constitución del 91.

De esta Constituyente nace la idea de democratizar la sociedad y establecer un Estado de Derecho, posteriormente recogido en la propuesta programática del PDA hacia un Estado Social de Derecho que garantice la vida digna y los derechos para todos y todas en Colombia.

El fracasado referendo del 2003
El referendo convocado por el gobierno de Álvaro Uribe en octubre del año 2003, tenía como lemas centrales, entre otros, la reforma del poder político (exclusión de minorías políticas), reforma fiscal (cumplir con los pagos de la deuda externa y los ajustes fiscales que ordena el FMI, BM, el proyecto Santa fe II), acabar la corrupción ( teniendo corruptos en su gabinete como el ministro del interior y gobierno Luis Fernando Hoyos), sanear el gasto público (cuando el gobierno de Álvaro Uribe tiene como meta el recorte de 40.000 puestos de trabajo, congelación de salarios y pensiones por dos años).

Otro objetivo del referendo, era sacar al país de la crisis histórica por la que atraviesa. ¿Cuál es la crisis histórica por la que atravesamos? Se afirmó que dicha crisis es a causa del "terrorismo" y los cambios que produce la globalización, para lo cual hay que adoptar el libre comercio y abrir la economía del país al mercado mundial. ¿Qué es el mercado mundial? El que quiere imponer el TLC, el Acuerdo de Libre Comercio de América (ALCA) y acabar de entregar lo poco que nos queda de recursos naturales a las transnacionales. Pero también se ha dicho que más que referendo lo del presidente era un plebiscito. Pues, por un lado quería legitimarse en el poder, y por el otro, buscaba abrirse paso para la reelección como en efecto lo consiguió posteriormente en el 2005 vía el Congreso.

La reciente reforma a la carta que se llevó a cabo vía congreso de la república (2.005) para establecer la reelección, fue el intento por retomar el rumbo del anterior referendo del 2.003. La mayoría del Congreso no solo corrupto sino comprometido con el paramilitarismo, muchos de ellos llamados a juicio e indagatoria por la Corte Suprema por sus vínculos paramilitares, aprobó una reforma a la Carta que dio vía libre a la reelección inmediata, por la cual fue elegido por segunda vez el actual presidente el pasado 28 de mayo del 2006. Una vez más una reforma vía Congreso de la República consigue paliar la crisis y mantener en el comando del poder el proyecto de derecha que encabeza el actual mandatario.

En conclusión, como se afirma arriba, los referendos, plebiscitos, asambleas constituyentes y reformas constitucionales vía congreso de la república en Colombia, más que un camino hacia la solución definitiva de la crisis orgánica, de legitimidad del sistema oligárquico y del largo conflicto que hemos vivido, por el contrario, han sido instrumentos históricamente utilizados bien como preámbulo o cierre de campañas militares y de confrontaciones armadas, bien como mecanismos de relegitimación o preservación del poder de la clase dominante.

Oto Higuita
Profesor de Cátedra Teoría de la Historia
Universidad de Antioquia

miércoles, 18 de febrero de 2009

¿QUIÉNES SOMOS?

Movilicémonos Pueblo es un movimiento social, político y cultural de base nacido en las comunas y barrios de Medellín. Nuestro compromiso está orientado a la construcción de un movimiento de izquierda alternativo donde la movilización por derechos y libertades juega un papel central. De allí el énfasis puesto en trabajar con los sectores populares en procesos y actividades que contribuyan al desarrollo y formación de la conciencia política de las bases por una sociedad socialista, que concebimos como la única solución real a la profunda desigualdad e injusticia que vive el mundo. En tal sentido, hacemos nuestra la propuesta de avanzar en la discusión sobre la necesidad de un nuevo proyecto político, social y económico: el Socialismo Siglo XXI.

Movilicémonos Pueblo, integrante del Polo Democrático Alternativo, participó en las elecciones por el poder local en Medellín que se llevaron a cabo el 28 de octubre del año 2007. En dichas elecciones presentamos candidatos nuestros a cargos públicos como las Juntas Administradoras Locales (JAL) y Consejo municipal de Medellín. El resultado de dicha campaña nos permitió ganar dos JAL, una en la Esperanza, comuna 6 y otra en Buenos Aires, comuna 9.

Así mismo, hemos participado en el debate nacional que se viene dando al interior de la izquierda colombiana, el Polo y los sectores que conforman lo que denominamos oligarquía dominante. Para nosotros y nosotras ha sido de vital importancia fijar posición en cuanto lo que acontece no solo a nivel local sino regional y global para evitar la muerte por inercia política. ¿Acaso no es el planeta y la vida misma la que está en juego en estos cruciales momentos de la historia? No podemos ser inferiores a los retos que nos presenta el mundo globalizado de hoy, con todas sus desvastadas secuelas para el conjunto de la humanidad y el planeta. Por eso queremos contribuír desde nuestro espacio y escenario a buscar salidas a la encrucijada que vive la humanidad; manifestándonos como lo venimos haciendo, desde este rincón de Latinoamérica, hervidero de ideas, mar de contradicciones, tierra de nuevas esperanzas donde somos ya parte de un nuevo amanecer, por más oscuro que parezca la larga noche aún por terminar.

Por todo lo anterior, para este año nos hemos propuesto continuar trabajando en varios proyectos:

- La Escuela de Formación Política, herramienta pedagógica indispensable para la formación de liderazgo de base buscando que los sectores socialmente excluídos lideren y orienten directamente la transformación hacia la nueva sociedad socialista, el principal reto histórico que hoy tenemos.

- Llevar a cabo un trabajo cultural con las comunidades, en coordinación con otras agrupaciones y colectivos de la ciudad.

- Proyectar video cine.

- Realizar documentales que abordaren distintos temás y problemáticas de la ciudad, como los derechos humanos, las miles de familias desconectadas de servicios públicos, etc.

- Elaborar un periódico o revista política y cultural, como medio alternativo de comunicación.

- Continuar con nuestro Blog y construir nuestra propia página web.

GALERIA DE FOTOS DE MOVILIZACIONES

Rechazo a invasión de Israel a Palestina - Enero de 2009

Movilización Contra Crimenes de Paras y Estado - Marzo 6 de 2008

Día Internacional del Trabajo - 1 de Mayo varios años
Solidaridad con otras movilizaciones
Movimiento Estudiantil Y Madres Comunitarias

Campañas Polo Democrático Alternativo - 2006 y 2007

¡PUEBLO MOVILIZADO,
ALTERNATIVA DE PODER!